¿Apareció un nuevo ancestro del hombre?

Se trata de Rudapithecus, que caminaba erguido hace unos 10 millones de años.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/10/02/aparecio-un-nuevo-ancestro-del-hombre/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-10-02T09:41:16-03:00">octubre 2, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-10-02T09:41:17-03:00">octubre 2, 2019</time></a>

Hay que estar preparados porque el incesante avance de la tecnología nos puede deparar sorpresas todos los días, como ahora, que los científicos siempre creyeron que los seres humanos descendían del simio, que inicialmente se movilizaba en cuatro patas, como los chimpancés, pero ahora hay otra variable que la ciencia y la tecnología deben profundizar para poder tomar una decisión.

¿Por qué? Porque un grupo de científicos cree haber hallado la verdadera respuesta al posible origen directo gracias a un ancestro bípedo y erguido, el Rudapithecus -según detalla la agencia ANSA- “una pelvis fosilizada de Rudapithecus, un pariente extinto de los humanos y los simios modernos, puede tener la respuesta”. Una nueva investigación sobre los restos sugiere que cuando el simio del tamaño de un perro pequeño descendió de los árboles, no caminó como los chimpancés o los gorilas, como se pensaba hasta ahora.

Por el contrario, ahora creen que se puso de pie, es decir, se posicionó de manera erguida, como un humano actual, para poder caminar. “Siempre hemos preguntado, ¿por qué evolucionó nuestro linaje? ¿Por qué nos pusimos de pie desde estar en cuatro patas? Pero ahora el Rudapithecus plantea otros interrogantes”, señaló Carol Ward, profesora de anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Missouri en Columbia, Estados Unidos.

La autora principal de un artículo sobre la investigación publicada en el Journal of Human Evolution, plantea que el hallazgo del registro fósil posibilita una nueva “comprensión de los orígenes de una manera fundamentalmente diferente a la planteada hasta la actualidad, por eso esto es un cambio de juego. Los libros de texto ahora se pueden reescribir”, agregó Ward dando una importancia superlativa al hallazgo.

La pelvis de 10 millones de años de antigüedad fue desenterrada en Rudabánya, al norte de Hungría, en 2006, y se trata de la única pelvis de Rudapithecus conocida, y una de las cuatro pelvis de simios razonablemente completas de más de 4 millones de años. Ante esto, agrega el coautor del estudio David Begun, profesor de antropología en la Universidad de Toronto: “Esta es la pelvis más antigua que se parece a la pelvis de un mono”.

Ambos, en trabajo conjunto con Mike Plavcan, un antropólogo biológico en la Universidad de Arkansas en Fayetteville, y Ashley Hammond, un paleoantropólogo en el Museo Americano de Historia Natural en la ciudad de Nueva York, le dedidaron 10 años al mapeo de los contornos del fósil y creando un detallado modelo 3D de una pelvis Rudapithecus completa.

Además, entre las investigaciones llevadas adelante, crearon modelos de esqueletos de gorilas, macacos, orangutanes y otros primates modernos para poder comparar los modelos, y así luego pudieron inferir la anatomía de Rudapithecus, es decir, la curva de su columna vertebral, la posición de sus patas y la mecánica de su marcha.

Ante esto, en la investigación se muestra que Rudapithecus “se ve muy diferente de los simios modernos, cuyas espaldas cortas y rígidas soportan su peso sustancial mientras trepan árboles, pero también necesitan moverse en cuatro patas cuando están en el suelo. Rudapithecus se parecía más a los humanos, cuyas espaldas largas y flexibles hacen que sea más fácil pararse derecho, erguido”.

“Si así eran nuestros antepasados, entonces esa transición a caminar sobre dos pies no era realmente tan importante. Nos especializamos en hacerlo. No tuvimos que tener un cambio fundamental en cómo nos movimos”, detallaron los científicos. Rudapithecus vivió durante el Mioceno, un período templado cálido que terminó entre 8 y 5 millones de años atrás. Con la Tierra más fría y seca durante esta época, se redujeron los bosques y los simios atados a los árboles no tuvieron más remedio que bajar y recorrer extensiones de praderas.