La OMC falla a favor de Estados Unidos en el conflicto Airbus-Boeing

Donald Trump calificó la decisión como una "victoria" para su país.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/10/02/la-omc-falla-a-favor-de-estados-unidos-en-el-conflicto-airbus-boeing/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-10-02T19:27:58-03:00">octubre 2, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-10-02T19:36:42-03:00">octubre 2, 2019</time></a>

La Organización Mundial del Comercio (OMC) dio permiso este miércoles a Estados Unidos a sancionar durante un año las importaciones de bienes y servicios de la Unión Europea (UE) por hasta 7.500 millones de dólares. Inmediatamente, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció gravámenes extras que comenzarán a regir el próximo 18 de octubre.

Esta decisión favorece a la empresa aeronáutica Boeing frente a su rival europeo, Airbus, un conflicto que ha durado 15 años. “Esto fue una gran victoria para Estados Unidos”, dijo Trump en una rueda de prensa en la Casa Blanca junto a su homólogo finlandés, Sauli Niinistö. Los aranceles emitidos por Washington serán de 25% a “los demás productos”, según reveló un funcionario del Representante Comercial de Washington También cobrarán gravámenes suplementarios de un 10% a los aviones europeos (Airbus).

Por su parte, la UE instó a Washington a repensar la decisión, que aunque fue permitida por la OMC, no era una obligación. Igualmente, Bruselas amenazó al Gobierno estadounidense que tomará represalias si ratifica la medida. “Si Estados Unidos decide imponer las contramedidas autorizadas por la OMC, estarán empujando a la UE a una situación en la que no tendremos más opción que hacer lo mismo”, dijo en un comunicado la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, antes de conocer la decisión de Trump.

Previo a conocerse sobre la sanción más fuerte impuesta por la OMC, Estados Unidos pedía que el monto de la misma fuese incluso más elevada: hasta 10.560 millones de dólares anuales. En el informe del organismo internacional, se indica que la autorización no implica un inmediato accionar por parte de Washington, sin embargo, Trump decidió actuar a la brevedad, por lo que motivaría a hacer lo propio por Bruselas.

“Estados Unidos puede (…) pedir al Organismo de regulación de los diferendos (de la OMC) la autorización para tomar contramedidas para la Unión europea y algunos de sus Estados miembros, por un monto que no supere, en total, 7.496,6 millones de dólares anuales”, explicó el árbitro de la Organización Mundial del Comercio en el documento difundido este miércoles, según consignó la agencia NA.

Con respecto al histórico conflicto entre Airbus y Boeing, que data desde hace 15 años, ambas partes ganaron y perdieron a lo largo del tiempo. Todo comenzó en 1992 cuando el país norteamericano declaró invalido un mutuo acuerdo (con Europa) que controlaba las subvenciones en el sector aeronáutico. Desde entonces, uno acusaba a otro (Airbus y Boeing) de recibir miles de millones de dólares de retribuciones por parte de sus mismos gobiernos. En 2004, fue Estados Unidos quien hizo la denuncia contra el Reino Unido, Francia, Alemania y España. Según Washington, estos países financiaron la producción en serie de aviones europeos.

Así continúo la situación un año más tarde, pero en este caso fue la UE que acusó a Boeing de recibir miles de millones de dólares para su beneficio por parte del Gobierno estadounidense. Las demandas judiciales siguieron su paso en lo que implicó una serie de apelaciones y contraapelaciones. Todo esto ocurría frente a la mirada de la OMC, que según sus reglas, ambos tienen el derecho de sancionarse mutuamente.

Con esta decisión tomada por el organismo del comercio es posible que se cree una brecha entre Washington y Bruselas. Sin embargo, las partes europeas esperan que se pueda subsanar el conflicto que ha abierto la imposición de los aranceles a través de una “solución negociada”, al menos para el presidente director general de Airbus, Guillaume Faury. Asimismo, el ministro francés de Economía Bruno Le Maire pidió por una “resolución amigable“, pero dejó en claro que Estados Unidos cometería “un error económico y político” si pone en marcha los aranceles.