Netanyahu y su última oportunidad para defenderse de las acusaciones de corrupción

El primer ministro israelí es acusado de cohecho, fraude y abuso de confianza.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/10/03/netanyahu-y-su-ultima-oportunidad-para-defenderse-de-las-acusaciones-de-corrupcion/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-10-03T03:45:18-03:00">octubre 3, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-10-03T03:45:19-03:00">octubre 3, 2019</time></a>

Este miércoles empezó la audiencia previa al procesamiento de Benjamin Netanyahu en Jerusalén y, por lo tanto, es la última chance que posee el primer ministro de Israel para defenderse de las acusaciones de cohecho, fraude y abuso de confianza en tres casos de corrupción. Lo cierto es que el fiscal general Avijai Mandeblit aconsejó estas imputaciones, decisión que generó una solicitud de renuncia desde la oposición.

Las acusaciones en su contra incluyen sospechas de que Netanyahu aceptó cientos de miles de dólares de champán y cigarros de amigos multimillonarios. Sin embargo, los cargos más graves son los de cohecho, fraude y ruptura de la confianza, por el denominado caso 4000 o caso Bezeq, causa en la que el funcionario israelí es imputado de concederle favores a la compañía telefoníca Bezeq a cambio de recibir una cobertura mediática favorable en el sitio Walla.

“Vamos a presentar no solo la evidencia que todos conocen, sino también nueva evidencia. Estamos seguros de que una vez que presentemos nuestros hallazgos no habrá más remedio que cerrar el caso”, sostuvo Amit Haddad, abogado de Netanyahu, al entrar en la audiencia. “Creemos y sabemos que al final del día, los tres casos deben cerrarse”. pronosticó.

Por otra parte, Netanyahu recibió la semana pasada la solicitud de conformar un nuevo Gobierno, aunque su hipotético socio, el centrista Benny Gantz, ya dio a conocer que rechaza la propuesta. El presidente de este país asiático, Reuven Rivlin, eligió al titular del partido Likud para que intente sacar a la nación del bloqueo en que quedó sumergida tras las elecciones legislativas que no dejaron un triunfador claro.

Lo cierto es que Netanyahu padeció enseguida un nuevo revés: Gantz descartó participar en un Ejecutivo que esté encabezado por un primer ministro que atraviesa una acusación por corrupción. “El partido Azul-Blanco que yo dirijo no aceptará participar en un Gobierno con un líder que se enfrenta a una grave inculpación”, remarcó el dirigente del espacio Resiliencia en un comunicado oficial.

Netanyahu hizo la convocatoria frente a la prensa luego de aceptar el encargo de Rivlin, sin embargo ambas partes siguen estando muy distanciadas. El primer ministro obtuvo 32 escaños y con sus aliados de derecha y de las coaliciones ultraortodoxas, alcanza los 55, mientras que Gantz, que sacó 33 escaños, conseguiría 54 apoyos en total con todo el arco parlamentario de izquierda, incluidos los partidos de árabes israelíes.

Netanyahu y su principal rival Gantz habían pactado el lunes pasado por la noche negociar la confección de un Gobierno de coalición luego de las elecciones legislativas que se celebraron la semana pasada. Después de haberse juntado con ambos candidatos en su residencia oficial de Jerusalén, el mandatario Rivlin apostó por el desarrollo de “un Gobierno de unión”.