Irak: el número de muertos continúa aumentado tras una nueva jornada de violentas protestas

Fuente: NA/AFP

La escasez de agua potable y falta de energía eléctrica son factores que han impulsado a los ciudadanos a reclamar por sus derechos.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/10/04/irak-el-numero-de-muertos-continua-aumentado-tras-una-nueva-jornada-de-violentas-protestas/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-10-04T18:19:18-03:00">octubre 4, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-10-04T19:29:52-03:00">octubre 4, 2019</time></a>

Desde este martes Irak se encuentra inmerso en una crisis social debido al hartazgo de los ciudadanos por la falta de agua potable y empleos, esto sumado a la corrupción de los políticos. A pesar de que el Gobierno impuso un toque de queda, los manifestantes han continuado en las calles. La represión de las fuerzas de seguridad ya ha causado 44 muertos en sólo cuatro días.

Según consignó la agencia NA, los enfrentamientos entre agentes antidisturbios y manifestantes se han agravado después que el líder chiita Moqtada Sadr se posicionara a favor de las movilizaciones, algo que se esperaba ocurriese. A su vez, este viernes la policía señaló a grupos de “francotiradores no identificados” de ser los responsables de las muertes en las protestas en Bagdad, capital iraquí.

De acuerdo a un comunicado oficial, dos civiles y dos funcionarios policiales murieron a causa de estos atacantes. Las protestas más grandes se han realizado en la capital. A pesar del bloqueo de Internet, autorizado por el Gobierno, los iraquíes se han convocado en la plaza Tahrir. Según periodistas de la AFP que estuvieron en la escena de los hechos, durante la noche de este viernes los tiroteos ultimaron a varias personas.

Aunque el líder chiita tomó partido en las marchas, el movimiento nació sin un llamado político, tribal o religioso. Fue producto de una decisión espontánea de las personas que viven inmersas en una situación crítica. Tras cuatro décadas de guerra, Irak vive en una metafórica paz. La escasez de agua potable y falta de energía eléctrica son factores que han impulsado a los ciudadanos a reclamar por sus derechos.

“El Gobierno debe cambiar su manera de afrontar los problemas del país”, dijo el ayatolá Ali Sistani, máxima autoridad de los chiitas iraquíes. Y recalcó: “Debe mejorar los servicios públicos, suministrar empleos a los que no los tienen, evitar el clientelismo en el sector público y terminar con la corrupción”. Por este conflicto, el primer ministro Adel Abdel Mahdi afronta su mayor prueba tras un año en el poder. El mandatario pidió paciencia a los iraquíes para mejorar las condiciones de vida de los 40 millones de habitantes del país.