Mano (híper) dura en Brasil: policía que mata sospechoso, no será culpable

El presidente Jair Bolsonaro respalda un controvertido proyecto de ley.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/10/04/mano-hiper-dura-en-brasil-policia-que-mata-sospechoso-no-sera-culpable/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-10-04T08:30:52-03:00">octubre 4, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-10-04T08:30:53-03:00">octubre 4, 2019</time></a>

A todo o nada. El presidente Jair Bolsonaro se mostró a favor de un proyecto de ley que contempla eximir de culpa a aquellos policías que maten a un sospechoso, para que los uniformados “puedan hacer su trabajo” y de esta manera, no ser responsabilizados de algún delito por parte de la Justicia. Lo dijo durante un acto en el Palacio del Planalto que contó con la participación del ministro de Justicia, Serio Moro.

El Jefe de Estado detalló que con la figura “excluyente de ilegalidad se busca que los agentes de seguridad puedan hacer su trabajo su lucha cotidiana con los delincuentes en todo Brasil”, aunque principalmente hizo referencia al caso particular de las favelas de Rio de Janeiro. Para Bolsonaro, “muchas veces un policía dispara contra un marginal en la madrugada, bajo presión, y esto puede terminar con la muerte del sospechoso”.

Ante esto, exigió que los policías cuenten con un respaldo legal para poder desempeñar su labor en las favelas y en las zonas controladas por el crimen organizado y señaló: “No se puede condenar a un policía porque cometió un exceso (…) eso es algo absurdo. Tengo la certeza de que la mayoría de ellos es inocente”.

“Necesitamos darle a nuestros agentes los mejores instrumentos para luchar contra el crimen (…) los que están en el proyecto que presentamos al congreso”, dijo el ex juez Moro, al tiempo que agregó que se debe “combatir con mas rigor la elevada tasa de criminalidad, el propósito del gobierno del presidente Jair Bolsonaro es proteger a las personas”.

Allanamientos

Entre 10 y 20 agentes brasileños ingresaron a un hospital en Río de Janeiro y exigieron a los médicos que entregaran una bala que supuestamente mató a una niña de 8 años durante una operación policial, informó el jueves la revista brasileña Veja, reprodujo la agencia Reuters. “Un policía que no mata, no es un policía”, afirmó en una ocasión el polémico presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

Los oficiales de la policía militar allanaron el centro médico Getulio Vargas el 21 de septiembre, un sábado, solo unas horas después de que Agatha Felix fuera asesinada en la favela Alemao de Río. Según los transeúntes, la niña recibió una bala durante una redada de la fuerza de seguridad, cuando un agente le disparó por error mientras apuntaba a un motociclista.

Ella murió más tarde en el hospital. La revista Veja informó que los médicos se negaron a darles la bala a los oficiales y ahora temen represalias. La policía militar de Río dijo en un comunicado que era normal que los oficiales estuvieran en un hospital después de un tiroteo. No obstante, agregó que una “posible mala conducta” por parte de los agentes de la unidad involucrada está bajo investigación interna.

El cuerpo de seguridad militar aseguró que se hace una investigación más amplia de la policía civil sobre el caso. Sin embargo, los civiles informaron que no había nada en el archivo sobre la redada. La muerte de Félix, el quinto menor de edad que murió este año a manos de las fuerzas del orden público, causó indignación en la ciudad, donde violencia uniformada se ha convertido en un problema creciente.

Entre enero y agosto de 2019, la policía de Río mató a 1.249 personas, según cifras oficiales, casi un quinto más que hace un año. La tasa asciende a 5 personas por día. El Estado brasileño comenzó a mantener su base de datos actual en 2003. Los críticos acusan al presidente de extrema derecha Jair Bolsonaro por el auge de la violencia provocada por agentes de la seguridad pública.

También responsabilizan al gobernador de Río de Janeiro, Wilson Witzel, quien aboga por la acción policial más dura contra los criminales. El presidente y el mandatario regional son acusados por los activistas de derechos humanos de alentar a la policía a disparar para matar a la población civil. Oenegés insisten que la fuerza militar no está capacitada para lidiar con la violencia callejera.

Bajo el mandato de Witzel, las redadas policiales en el área metropolitana de Río de Janeiro aumentaron un 42% entre marzo y junio, según un estudio la Red de Observadores de Seguridad, replicó la BBC en su página web en español. La aplicación Fogo Cruzado sirve de monitor de las operaciones y los disparos. Es utilizada frecuentemente por los locales para evitar zonas de alto riesgo.