Culmina la audiencia por “corrupción” contra Netanyahu y el fiscal decidirá si lo imputa o no

Imagen tomada de las redes sociales.

El mandatario afirmó que no renunciará si es inculpado.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/10/08/culmina-la-audiencia-por-corrupcion-contra-netanyahu-y-el-fiscal-decidira-si-lo-imputa-o-no/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-10-08T00:08:20-03:00">octubre 8, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-10-08T00:08:22-03:00">octubre 8, 2019</time></a>

La audiencia por “corrupción” del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, “concluyó esta noche” del lunes, declaró su abogado Yossi Ashkenazy ante la prensa. La defensa indicó que durante cuatro días en el ministerio de la Justicia se dilucidó si el mandatario es culpable o no de los cargos que le atribuyen. Es sospechoso de abuso de confianza y malversación en tres casos diferentes.

Pero el primer ministro califica las acusaciones de “caza de brujas”. “Hemos presentado todos nuestros argumentos, que deben lógicamente confirmar que todos los actos de inculpación deben anularse”, agregó Ashkenazy. El fiscal Avichai Mandelblit decidirá si se imputa o no. En el “expediente 1000”, se acusa a Netanyahu de haber recibido más de 700.000 séqueles (unos 185.000 euros), consignó la AFP.

Serían regalos de parte de personalidades, en especial del productor Arnon Milchan y del millonario australiano James Packer, a cambio de favores financieros o personales. El primer ministro alegó que solo aceptó regalos de parte de amigos, sin haberlos solicitado. En el “caso 2000”, es investigado por tratar de lograr una cobertura favorable en el mayor diario de pago de Israel, el Yediot Aharonot.

Netanyahu habría tratado de lograr un acuerdo con el jefe del diario, Arnon Moses. A cambio, el mandatario habría mencionado la posibilidad de votar una ley para limitar la difusión de Israel Hayom, diario gratuito y principal competidor del Yediot. El acuerdo no se concluyó, pero Netanyahu podría ser imputado por corrupción, fraude y abuso de confianza.

El “caso 4000”, para el que se necesitaron dos de los cuatro días de audiencias, se considera el más peligroso para Netanyahu. Habría tratado de asegurarse de una cobertura favorable en el sitio de informaciones Walla. En retribución, otorgó supuestos favores gubernamentales que podrían haber generado millones de dólares a Shaul Elovitch, en ese entonces jefe del principal grupo de telecomunicaciones israelíes Bezeq y del sitio Walla.