Suecia, la vergüenza de volar y los reclamos ambientalistas

Una organización lucha por reducir la cantidad de viajeros aéreos
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2020/01/14/suecia-la-verguenza-de-volar-y-los-reclamos-ambientalistas/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2020-01-14T12:05:05-03:00">enero 14, 2020</time><time class="updated" datetime="2020-01-14T12:05:07-03:00">enero 14, 2020</time></a>

Si en una de las grandes capitales del mundo una protesta genera un caos en el centro de una gran urbe, seguramente se nos complique poder trasladarnos en auto. En Suecia ocurre algo similar, porque la creciente protesta de los ambientalistas contra los vuelos aerocomerciales y su impacto en cuanto a la contaminación, produjo lo que muchos no esperaban: comenzaron a retroceder la cantidad de reservas.

En este país europeo se encuentra activa “La vergüenza de volar” -la Flygskam– una organización ambiental que lucha contra la creciente cantidad de vuelos que afectan al planeta y que con el tiempo logró que se redujera la cantidad de viajes. De esta manera, el movimiento nacido para concientizar al público de la necesidad de reducir el uso del avión por su alto impacto en el cambio climático ya tiene sus efectos.

La cifra fue confirmada por Swedavia, empresa que opera diez de los aeropuertos más concurridos del país: “El número de pasajeros han caído un 4%, de 42 millones en 2018 a 40 millones el año pasado. Los pasajeros internacionales que utilizan los aeropuertos suecos cayeron un 2% hasta los 28 millones en el mismo período, pero los viajeros nacionales cayeron un 9%”.

Según los expertos, la organización ambiental logró impactar su mensaje en el resto de los viajeros: “La caída del número de pasajeros es una señal de que el movimiento flygskam está teniendo un impacto real”. Para Andrew Murphy, un experto en aviación de Transporte y Medio Ambiente, reconoció la tendencia al tiempo que pidió la intervención de los gobiernos para regular las emisiones contaminantes en la industria de la aviación.

“Eso debe comenzar con la imposición de impuestos al combustible de aviones y continuar con el desarrollo de alternativas a los combustibles fósiles de los que el sector depende actualmente”, agregó el entendido en la materia. La primera aparición de la organización #FlygSkam fue en 2017 cuando el cantautor Staffan Lindberg anunció que dejaba de volar en muestra del cuidado del medio ambiente. Desde entonces, de a poco se sumaron más voluntarios “a la causa”.