Un mensaje de paz y esperanza para los africanos

El Sumo Pontífice recibió a contingentes africanos
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2020/01/14/un-mensaje-de-paz-y-esperanza-para-los-africanos/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2020-01-14T06:35:33-03:00">enero 14, 2020</time><time class="updated" datetime="2020-01-14T06:35:34-03:00">enero 14, 2020</time></a>

En otra jornada en el Vaticano ante gran cantidad de fieles, el papa Francisco recibió a la comunidad del Pontificio Colegio Etíope en el Vaticano y pidió a los sacerdotes que llegaron de ese país en el continente negro a ser “constructores de la paz”. También estuvieron en la Santa Sede una amplia delegación estudiantil, sacerdotes y religiosas, y obispos de Etiopía y Eritrea, entre otros compatriotas.

Al momento del discurso, el Papa recordó la presencia etíope dentro el Vaticano al afirmar que “en la tumba del Apóstol Pedro los hijos de pueblos geográficamente distantes de Roma, pero tan cercanos a la fe de los Apóstoles en la profesión de Jesucristo Salvador, han encontrado hogar y hospitalidad a lo largo de los siglos”. Ante esto, destacó a todos los estudiantes y sacerdotes que provienen de África “por la riqueza que traen a Roma”.

Asimismo, destacó “la convivencia que logran entre personas pertenecientes a las religiones judía e islámica, y con los hermanos de la Iglesia ortodoxa”. “Siempre rezo para que los años de dolor experimentados en ambos lados sean atesorados, y que no caigamos más en divisiones entre grupos étnicos y entre países con raíces comunes”, remarcó.

Asimismo, el Pontífice también evocó tristemente a quienes abandonaron sus tierras en buscar de nuevas esperanzas, pero en un camino directo hacia las tragedias por tierra y por mar, al tiempo que agradeció “a los presentes la acogida que dieron a los inmigrantes, y el compromiso de algunos de seguirlos pastoralmente en Europa y en otros continentes”.

Según destaca la agencia ANSA, Francisco manifestó: “Todavía se puede hacer mucho y mejor, tanto en la patria como en el extranjero, aprovechando los años de estudio y permanencia en Roma, en un servicio humilde y generoso, siempre sobre la base de la unión con el Señor, a quien hemos donado toda nuestra existencia”.