¿Existen personas que no quieren salir del confinamiento?

Pese a todo, hay gente que está "a gusto" con el encierro cotidiano

Desde que el coronavirus rige en todo el mundo, el aislamiento social fue la primera gran medida efectiva para limitar la cantidad de contagios. El confinamiento aplicado a casi la mayoría de los países del mundo ha alcanzado casi los dos meses de duración. Pese a todo lo que eso significa, muchos prefieren seguir en él.

Por un lado, están quienes tienen un techo pero se han quedado sin la posibilidad de generar ingresos a causa del aislamiento. Para otros, sobretodo los más pobres, no tener techo o uno informal los expone al contagio más fácilmente. Y para quienes sí cuentan con una vivienda y un presente económico más estable, la visión es otra.

Un informe de Euronews da cuenta de la gran cantidad de personas que han encontrado en la cuarentena un modo de vida antes no conocido. De acuerdo a los relevos, muchos europeos han destacado la idea de evitar viajar y perder tiempo en el transporte público, en horas pico. También, la ventaja de tener más tiempo libre en caso de fijar horarios estrictos en casa.

En relación al home office, si bien su práctica recién ahora se expandió a la fuerza, tiene ventajas y desventajas, pero muchos en el Viejo continente ven a esta modalidad como la opción de poder cumplir con el trabajo, convivir más tiempo en familiar, ahorra en gastos innecesarios y disfrutar de una semana más “previsible”.

Los expertos recuerdan que aunque este pensamiento sea válido, en el mediano y largo plazo la percepción del vivir “encerrado” cambia drásticamente cuando las necesidades de socializar y entrar en contacto con el exterior suman más peso. En Europa, la salida del confinamiento ya comenzó con la llegada del calor, siempre y cuando el foco de contagios no eche todo marcha atrás.

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