Francisco, duro: "La Iglesia no es una aduana"

El Sumo Pontífice habló sobre la necesidad de ayudar en tiempos de pandemia

“La Iglesia no es una aduana, y quien de cualquier modo participa en la misión de la Iglesia está llamado a no agregar pesos inútiles a las vidas ya trabajosas de las personas, a no imponer caminos de formación sofisticados y afanosos para gozar de lo que el Señor ya da con facilidad”. Sin vueltas, así se pronunció el papa Francisco en su Mensaje a las Pontificias Obras Misioneras.

Las personas involucradas directamente en iniciativas y estructuras misioneras de la Iglesia nunca deberían justificar su desatención hacia los pobres con la excusa -muy usada en algunos ambientes eclesiásticos- de tener que concentrar sus energías en temas prioritarios para la misión“, formuló el eclesiástico según detalla la agencia ANSA.

Luego, agregó que durante la pandemia “se advierte por doquier el deseo de encontrarse y permanecer cerca de todo lo que es simplemente Iglesia”, al tiempo que recordó que “el impulso misionero, movido por el Espíritu Santo, manifiesta predilección por los pobres y los pequeños”, e hizo hincapié en la acción de ayudar y asistir desde la acción misionera pero con advertencias.

Ante esto, respecto del uso de las donaciones recibidas, advirtió que “debe hacerse siempre con el apropiado sensus Ecclesiae en apoyo de las estructuras y proyectos que realizan de diversos modos la misión apostólica y el anuncio del Evangelio en las diversas partes del mundo“. “Hay que tener siempre en cuenta las reales necesidades”.

Y finalizó: “Hay que tener siempre en cuenta las reales necesidades primarias de la comunidad, y entretanto evitar formas de asistencialismo, que en lugar de ofrecer instrumentos al fervor misionero terminan por entibiar los corazones y alimentar también en la Iglesia fenómenos de clientelismo parasitario”.

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