La consecuencia más dramática para Unicef ante el COVID-19

Las cifras de pobreza que dejará el paso del COVID son alarmantes

La pandemia del COVID-19 no dio tregua. Comenzó en Asia, pasó por Europa y ahora se trasladó a América, donde Brasil y Estados Unidos son los principales focos de contagio. Pero una de las principales consecuencias que Unicef alerta es el tendal de pobres que causó y causará hasta que pase definitivamente todas las cuarentenas. Según el organismo, habrá 86 millones de niños pobres nuevos en el mundo.

Las consecuencias económicas de la pandemia del coronavirus podría así incrementar drásticamente las cifras de pobres en el segmento más delicado, el de los niños. De esta manera, en todo el planeta se acumularían 672 millones de niños. Así fue la dura advertencia de Unicef y Save the Children, que exigen a los gobiernos incrementar la ayuda estatal para evitar dicho escenario, cita EFE.

De acuerdo al informe publicado por la agencia de la ONU para la infancia y la ONG británica, la mayor cantidad de nuevos pobres aparecerán en países de Europa y Asia Central. Según las cifras, habrá alzas de hasta el 44 %, al tiempo que en América Latina y el Caribe el incremento será del 22 por ciento. África, afortunadamente, logró eludir por el momento el pico de contagio que sí sufrieron el resto de los continentes.

La amenaza africana

El continente negro tiene una buena noticia. Es muy bajo el impacto de la pandemia del coronavirus porque la cantidad de casos es mínima en comparación con el resto del mundo, pero hay otras consecuencias. Por ejemplo, que nuevas mangas de langostas aumentarán el riesgo de inseguridad alimentaria para millones de personas en África oriental y central.

Esto agravará el cuadro que quedará potenciado por la pandemia de COVID-19 y las inundaciones, detalló un informe de la ONG OXFAM. Si bien los contagios por el momento no suman elevadas cifras, que el contexto internacional permanezca aislado no ayuda a las necesidades del continente. Según las cifras, las invasiones de langostas destruyeron miles de hectáreas de cultivos en Kenia, Somalia y Etiopía durante los últimos meses.

A su vez, las fuertes lluvias provocaron serias inundaciones que potenciaron las condiciones favorables para la reproducción de esos insectos. Las autoridades creen que la última generación de langostas “pueda ser 400 veces más grandes que las ya vistas, algo que debería eclosionar en junio, cuando los cultivos están listos para su recolección“, detalla ANSA.

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