Kavanagh: el sueño de una Argentina que fue

Un símbolo de la Buenos Aires esplendorosa que, al momento de su inauguración, fue el más alto de Sudamérica.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/glam/2019/06/13/kavanagh-el-sueno-de-una-argentina-que-fue/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-06-13T23:05:21-03:00">junio 13, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-06-13T23:05:22-03:00">junio 13, 2019</time></a>

La historia del edificio Kavanagh comienza con un rumor. A principios del siglo pasado, Corina Kavanagh, una estanciera de origen irlandés, se enamoró de uno de los 4 hijos de Mercedes Castellanos de Anchorena, aunque no hay certezas sobre cuál de los herederos se trató -pudo haber sido Aarón, Félix, Enrique o Emilio-. Sin embargo, la relación no prosperó debido a que la madre del joven no aceptaba a “Cora” por no pertenecer a la elite patricia.

En aquel entonces, los Anchorena estaban construyendo un sepulcro familiar, lo que hoy en día es la Basílica del Santísimo Sacramento. Al lado de la construcción había un terreno a la venta, que la acaudalada familia también quería adquirir para edificar su nueva mansión. Con la idea de vengarse, finalmente fue Corina Kavanagh quien compró el solar y decidió construir una torre para bloquear la vista del sepulcro desde la morada de los Anchorena, al otro lado de Plaza San Martín.

La construcción del edificio comenzó en 1934 y se extendió hasta 1936. El encargado de la obra fue el célebre estudio de arquitectos Sánchez, Lagos y De la Torre, quienes ya habían trabajado con el hermano de Corina, Diego Kavanagh. El momento de su inauguración fue famoso por varios motivos: era el más alto de Sudamérica, estaba concebido como una estructura de hormigón y era la primera propiedad vertical con equipo de aire acondicionado central.

Con una forma similar a la proa de un barco (y en dirección hacia el Río de la Plata), el edificio posee un marcado estilo Art Decó y cuenta con 31 pisos, 105 unidades y 12 ascensores, distribuidos en 120 metros de alto. Además de lo innovador que resultó, la construcción sorprendía por sus novedosas terrazas jardín escalonadas. El Kavanagh no cuenta con cocheras ni portero eléctrico, es por eso que cada visitante debe anunciarse en la recepción y la visita se comunica telefónicamente.

La Asociación Estadounidense de Ingeniería Civil lo definió como un hito de la arquitectura mundial y desde 1999 es considerado Patrimonio Mundial de la Arquitectura de la Modernidad por la Unesco. Corina habitó el famoso piso 14 que sólo cuenta con una unidad de 726 metros cuadrados. El mismo fue vendido por 6 millones de dólares a fines de 2008. Hoy, decenas de familias habitan sus lujosos departamentos, entre los más conocidos se encuentran el periodista Joaquín Morales Solá; la exembajadora argentina en el Reino Unido, Alicia Castro; y el periodista Jorge Lanata, quien vivió durante algunos meses en 2016.

El año pasado se lanzó un libro que recorre la historia del edificio. Los textos de Silvio Plotquin, Eleonora Menéndez y Mariana Inés Fiorito se unen a imágenes de los ambientes, las maquinarias, los pasillos y balcones de esta torre sin igual. El proyecto contó con la colaboración de propietarios, que abrieron las puertas de sus departamentos, y reúne más de 300 fotos originales del edificio que refleja como Buenos Aires comenzaba modernizarse.

Con una gran investigación que desembocó en una impecable edición, los autores revisan el pasado de una ciudad florenciente, de familias acaudaladas, pero también de un país que progresaba en conjunto y a contramano del mundo. Una parte de la historia de otra Argentina, la que estuvo condenada al éxito.