San Rafael: vinos y naturaleza en un viaje de invierno

Urbanismo, deportes e historia. Un destino, decenas de opciones.
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Sobre la Provincia de Mendoza se habla en relación a sus montañas, la amabilidad de su gente y, por supuesto, sus vinos. Cada una de esas características se agrupa en San Rafael. Basta con conversar con cualquier mendocino para que el nombre de la localidad salga a relucir como una visita obligada para todos los turistas.

En San Rafael suceden situaciones que para muchos serían más que extrañas, ya que los locales, por ejemplo, no temen dejar su bicicleta en cualquier sitio sin necesidad de encadenarla. Esa serenidad y la receptividad de sus habitantes, que reciben alrededor de 900 mil turistas por año, son solo algunos de sus atractivos. Sin embargo, aún hay más recomendaciones sugeridas por Javier Muñoz, director de turismo de la localidad desde hace tres años, para tomar en cuenta.

Valle grande, Cañón del Atuel.

La historia de la región está vinculada estrechamente con los vinos. Hay alrededor de 80 bodegas y 20 de ellas están abiertas al público. Una de las más reconocidas nacional e internacionalmente es Bianchi, que desde las rutas internas de San Rafael puede verse. Pero si desde afuera resulta llamativa, adentro, con paseos y catas de vino, la experiencia resulta aún más que satisfactoria. En promedio, la visitan 500 mil personas al año.

Pero si la búsqueda no está orientada hacia el vino, sino a los deportes de aventura, San Rafael es uno de los enclaves importantes. Se puede practicar rafting, canopy o tirolesa, y ala delta, entre otros; y existe una gran cantidad de empresas locales encargadas de organizarlas. La riqueza natural, con áreas como el Cañón del Atuel, también abre un amplio abanico de opciones.

Entre esas alternativas, una que suele generar especial atracción tanto en ilustrados como en curiosos es El Laberinto de Borges, una creación natural que se diseñó en Inglaterra y se instaló en San Rafael. ¿Por qué ahí? Javier Muñoz explica que Jorge Luis Borges solía vacacionar en la localidad y es un homenaje al maestro.

Junto a esa riqueza natural, lo histórico también tiene algo qué decir. Entre las recomendaciones del Director de Turismo de la localidad está el recorrido por la Villa 25 de Mayo, que es considerada como un “Pueblo-Museo” y su valor es más que simbólico: fue en ella donde se fundó San Rafael. Conviene no dejar de visitar la iglesia del sitio, que data desde 1800.

En esa onda de visitar lugares históricos está el Hotel Termas El Sosneado, donde aún hay piletas al aire libre con aguas templadas. El Sosneado es un pueblo que se ubica a 180 kilómetros de la ciudad de San Rafael, dentro de una antigua cordillera y brinda una oportunidad para experimentar contacto directo con el paisaje mendocino.

La recomendación final de Muñoz es que, previo a emprender un viaje de invierno hacia la zona, es necesario coordinar cada paso. Él explica que se necesitan al menos cuatro o cinco días para reconocer San Rafael. Es por eso que a través del sitio web del ente ofrecen asesoramiento y atienden distintas inquietudes sobre la travesía y la localidad.