Para 2035, se espera el doble de muertos por cáncer en América Latina

Un congreso de expertos dejó datos preocupantes de cara al futuro.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/salud/2019/07/08/para-2035-se-espera-el-doble-de-muertos-por-cancer-en-america-latina/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-07-08T11:01:30-03:00">julio 8, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-07-08T11:25:12-03:00">julio 8, 2019</time></a>

A medida que avanza la tecnología y la ciencia para poder controlar una enfermedad que todos temen, un dato sorprende por su dureza: el cáncer es la segunda causa de muerte en Latinoamérica y se pronostica que para 2035, los fallecimientos por esta enfermedad se dupliquen. Ante esto, la agencia EFE y Roche llevaron adelante un congreso sobre qué nos depara el futuro ante esta afección.

El primer dato que surge es que la mortalidad por cáncer en el sur del continente americano es más elevada que en otras regiones del mundo. Puntualmente, Perú es el país de América Latina que más dificultades presenta contra esta enfermedad. Lo que viene, es mucho peor, porque se estima que el número de enfermos aumentará un 40% en los próximos cuatro años y en los próximos 50 años, unos 4,3 millones de peruanos habrán padecido cáncer. 

Paralelamente, un estudio reciente revela que “Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Paraguay y Perú tienen una insuficiente cantidad de radiólogos oncólogos y la mayoría necesitan más médicos”, cita la agencia EFE, al tiempo que se estima que para los próximos 50 años “unos 4,3 millones de peruanos habrán padecido cáncer. Por ello, los expertos resaltaron la importancia de actuar en prevención y diagnóstico temprano”.

Eduardo Payet, jefe del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, aseguró que por ejemplo Perú “se enfrenta a un tsunami en nuevos casos de cáncer ante el incremento previsto del 40% en los próximos cuatro años del número de enfermos y el aumento del 30% en la mortalidad si no hay cambios sustanciales en los planes de lucha contra el cáncer”. Asimismo, el problema del envejecimiento de la población potenciará los casos en todo el mundo.

Lo más preocupante para la región es que este fenómeno “pasará 20 años antes en Latinoamérica que en el resto del mundo, por lo que el reto para los Gobiernos es combatir el cáncer con todo tipo de medios”, argumentaron los expertos reunidos en el congreso. Todos coinciden, en tanto, que es necesario trabajar en un modelo único y total que una los esfuerzos de la sociedad civil, con los del estado y la iniciativa privada para atacar esta enfermedad con todas las armas posibles.

Iones pesados contra el cáncer

En este preciso momento en el que se escribe este artículo, alguien en el mundo está investigando cómo derrotar al cáncer. Ahora, con un sistema de tratamiento del cáncer con iones pesados desarrollados por investigadores chinos que dentro de muy poco estará operativo en la provincia de Gansu, anunciaron los propios científicos asiáticos que implementarán el sistema en un hospital de Lanzhou, en China.

Para entender este avance, “las terapias que buscan la cura de los tumores que recurren a las radiaciones mediante aceleradores de iones pesados pueden bombardear un blanco con electrones con alta energía para matar las células tumorales”, describe la agencia ANSA. En relación a las curas tradicionales, el tratamiento con iones pesados tiene una propiedad más balanceada, con menos radiaciones sobre las células sanas. Es decir, este avance busca hacer foco sólo en las células malas.

Según Wang Xiaohu, vicedirector del Hospital Oncológico Provincial de Gansu, como la duración del tratamiento es mucho más breve, esto permite que la terapia puede controlar de manera más eficaz las células tumorales y no tocar las células sanas. Una de las principales consecuencias de los tratamientos contra un cáncer es el efecto arrasador contra todas las células que producen la baja en las defensas y sus posteriores consecuencias, como la caída de pelo, entre otras cuestiones.