Son muchos, son letales y muy peligrosos: las miles de muertes por mosquitos

El "mosquito Day", por ejemplo, es el principal "asesino" causante de la malaria.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/salud/2019/08/22/son-muchos-son-letales-y-muy-peligrosos-las-miles-de-muertes-por-mosquitos/" rel="bookmark"><time class="entry-date published updated" datetime="2019-08-22T11:02:15-03:00">agosto 22, 2019</time></a>

A menudo no tomamos este tema como de interés nacional. De hecho, no asociamos al mosquito como un peligro real para los seres humanos, que puede diferir esto si vive en una gran urbe o en zonas más rurales. Sin embargo, el dengue, la fiebre amarilla, la fiebre del Nilo Occidental, el chikungunya, el zika y la filariasis hasta la malaria, son algunas de la extensa lista de las enfermedades transmitidas por estos insectos.

Por si aún no se terminó de concebir el escenario como corresponde, los mosquitos generan 725 mil muertes al año. De hecho, hace dos días se celebró el “Día Mundial del Mosquito“, jornada destinada precisamente a llamar la atención sobre los riesgos debido a este insecto, entre los más letales para los humanos. ¿Por qué el 20 de agosto? Por el aniversario de Sir Ronald Ross, que en este día de 1897 descubrió que es el mosquito hembra la transmisora de la malaria.

Esta enfermedad es la principal transmitida por el insecto y según la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya causó en 2017 435.000 muertes y 215 millones de casos en el mundo, concentrados en once países, diez de los cuales se localizan en África más India. Para la OMS, las enfermedades transmitidas por vectores como el mosquito representan el 17% de todas las enfermedades infecciosas.

Estos números, de acuerdo a una estimación de la Fundación Bell y Melinda Gates, convierte al mosquito en el animal más letal para hombre, ya que matan a 725 mil personas al año, muchas más que las serpientes o los perros, cada uno 50 y 25 mil víctimas por año, respectivamente. Sólo el ser humano es casi tan letal para sí mismo, pero el recuento de asesinatos y guerras alcanza las 425 mil víctimas durante 12 meses.

Pero entre tantos datos negativos, uno positivo. Si bien se desarrollaron muchas opciones para combatirlos, la tecnología y la ciencia trabajan en conjunto para combatir a los mosquitos entre sí. ¿Cómo? Según ANSA, se están realizando experimentos en todo el mundo que involucran la introducción en la naturaleza de ejemplares esterilizados con modificaciones en el ADN o por radiación o exposición a bacterias para controlar las poblaciones. 

Nuevas arañas

Bajo el liderazgo de Martín Ramírez, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), un equipo internacional logró identificar una nueva especie de araña del desierto de Chihuahua, presente en Estados Unidos y México. La investigación, que también contó con el argentino Cristian Grismado, se desarrolló durante 15 años.

En 1999, se descubrió por primera vez a este animal. Tras 15 años de investigación, mediante análisis filogenéticos se llegó a la conclusión que esta especie es el único representante de un antiguo linaje de arañas de genitalia compleja. A razón de esto, a este tipo de araña del desierto de Chihuahua se le denominó un nombre científico, Myrmecicultor chihuahuensis.

Al tratarse de una inédita especie de un linaje profundo de arañas, se la ubicó en su propia familia, Myrmecicultoridae. Su denominación ‘Myrmex’ proviene del griego y significa hormiga, mientras que ‘cultor’, en latín, quiere decir seguidor o devoto. La referencia tiene que ver ya que estas arañas viven dentro de los nidos de tres especies de hormigas cosechadoras.

De todas maneras, aún queda reconocer detalladamente su biología. Por lo pronto, se cree que, por la morfología de sus ojos, podrían orientarse mediante la polarización de la luz del cielo. En tanto a su alimentación, si bien no fue confirmado, a juzgar por su pequeño tamaño probablemente capturen y coman otros insectos que viven dentro de los hormigueros.

Entre otras características de esta araña del desierto de Chihuahua, presente en Texas, Estados Unidos, y Coahuila y Aguscalientes, México, se destacan las dos garras del tarso, que no tienen mechones. A su vez, los machos presentan una apófisis (parte saliente de un hueso por la que se articula a otro hueso o se inserta un músculo) tibial palmar retrolateral.