El miedo a tener sexo después de un infarto

Es una de las principales dudas de quienes atraviesan por esto.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/salud/2019/09/10/el-miedo-a-tener-sexo-despues-de-un-infarto/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-09-10T12:52:32-03:00">septiembre 10, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-09-10T12:52:33-03:00">septiembre 10, 2019</time></a>

Las afecciones cardiovasculares son una de las principales estadísticas internacionales que pueden llevarse la vida de uno. A veces avisan, a veces no, pero un infarto de miocardio implica la lesión de una parte del músculo cardíaco por falta de riego sanguíneo. Técnicamente, cuando se obstruye, de manera brusca, “algunas de las arterias que irrigan el corazón y la falta de riego se prolonga durante el tiempo suficiente como para causar una lesión o incluso la muerte del tejido”.

Esto sí puede incidir en las relaciones sexuales. Según el cardiólogo David Baulenas, “después de un infarto, poder volver a realizar vida normal dependerá de varios factores, como el estado físico de la persona antes del infarto, de la magnitud del territorio afectado o de las complicaciones asociadas”. Asimismo, el facultativo remarca que, como todos los músculos, “este también se entrena. Ante un infarto es muy importante, una vez se ha salido de la fase aguda, plantearse su rehabilitación”.

De acuerdo a la agencia EFE, la rehabilitación cardiovascular consta de tres fases:

Primera fase

Es el tiempo que el paciente permanece en el hospital internado bajo tratamiento.

Segunda fase

La segunda instancia comienza tras recibir el alta y es cuando el paciente comienza activamente un programa multidisciplinario basado en entrenamiento físico supervisado, tratamiento psicológico, dieta alimenticia, control de factores de riesgo y optimización del tratamiento farmacológico.

Tercera fase

Comienza con el alta de la anterior fase pero no termina, ya que el paciente deberá adoptar un cambio de hábito muy importante para continuar practicando durante el resto de su vida todas las recomendaciones recibidas, entre ellas, no fumar, hacer ejercicio y llevar una dieta adecuada.
Luego, llegará la gran duda sobre mantener relaciones sexuales con normalidad.

Para los expertos, hay zonas grises aunque en su mayoría la respuesta es afirmativa, ya que tener sexo equivale a subir dos pisos por escaleras

En este sentido, aclaran que el esfuerzo cardiovascular que requiere la actividad sexual equivale a tareas cotidianas como subir dos pisos de escaleras, con lo cual el esfuerzo que demanda es considerado como moderado. Incluso, si la afección cardiovascular no fue aguda, no existe ninguna pauta de alarma.

José Luis Palma Gámiz, investigador principal de este proyecto y vicepresidente de la Fundación Española del Corazón, detalla a la agencia EFE “que las mediciones sobre la carga energética que produce un coito se llevaron a cabo en pacientes con infarto no complicado de diez días de evolución a los que se implantó un holter de 24 horas”. ¿Qué es un holter? Un dispositivo del tamaño de un teléfono móvil que va conectado sobre el tórax del paciente para registrar y almacenar el electrocardiograma del paciente.

Vale aclarar que mantener relaciones sexuales con una pareja habitual o no habitual puede aumentar de manera considerable la carga emocional y consecuentemente la energética, lo que a su vez eleva la presión arterial, la frecuencia cardíaca y, por tanto, el consumo miocárdico de oxígeno. Esto no es un impedimento para no hacerlo, pero es una leve posibilidad de que genere esos síntomas.