El sorprendente y inigualable poder de la “siesta”

Tiene más beneficios de lo que uno supone. ¿Aún no probaste?
<a href="https://elintransigente.com/mundo/salud/2019/09/18/el-sorprendente-y-inigualable-poder-de-la-siesta/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-09-18T12:16:07-03:00">septiembre 18, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-09-18T12:16:08-03:00">septiembre 18, 2019</time></a>

No todos pueden, al menos para quienes viven en Buenos Aires, pero quien tiene la posibilidad de poder dormir una pequeña siesta todos los días, es un auténtico privilegiado. En el interior del país esta costumbre casi que se mantiene inalterable, pero al menos para los porteños y bonaerenses es más complicado, ante el modo de vida vertiginoso de la gran urbe. Sin embargo, hay que tenerlo presente siempre: una siesta trae inmensos beneficios.

Spencer, una neurocientífica especializada en el sueño de la Universidad de Massachusetts, Estados Unidos, investigó qué hay detrás de esta experiencia anecdótica y señaló: “Mucha gente constata que un niño sin siesta está emocionalmente desregulado. Eso nos llevó a hacernos una pregunta: ¿realmente las siestas ayudan a procesar las emociones?”.

La investigación científica -según detalla la BBC– “ya demostró que ayuda a dar sentido a las emociones y al mismo tiempo desempeña un papel clave a la hora de codificar la información extraída de las experiencias del día, por lo que es fundamental para conservar los recuerdos”. Ante esto, expresó que “la activación del cuerpo amigdalino es lo que permite que recuerdes el día de tu boda y el del funeral de tus padres más que cualquier otro día de trabajo”.

Luego, la especialista en emoción del sueño, Elaina Bolinger, añade: “El sueño es particularmente efectivo a la hora de transformar la memoria emocional”. La científica de la Universidad de Tuebingen, en Alemania, demostró cómo en un experimento con dos grupos de niños, quienes durmieron una siesta lograron controlar mejor sus emociones durante el día siguiente. ¿Qué sugiere esto?

Que el sueño ayuda a cristalizar la información emocional y a controlar cómo nos hace sentir, aspecto que se da muy rápidamente. Asimismo, detalla la investigación: “Las siestas constan principalmente de sueño no REM. Y un artículo reciente coescrito por Spencer parece ser el primero en demostrar que las siestas, y no solo el sueño nocturno, contribuyen al procesamiento de la memoria emocional en los niños”.

Según Spencer, “sin siesta, los niños mostraron un sesgo hacia la emocionalidad. Con siesta, respondieron de manera similar a los estímulos neutros y a los estímulos emocionales. Es decir, “si no duermen siesta, los niños se vuelven hipersensibles a los estímulos emocionales”. La investigadora hace una aclaración: esto abarca tanto a los niños como a los adultos, pero éstos últimos casi no resultan perjudicados en caso de no tomarse una siesta.

Pero hay más, porque los investigadores del sueño también analizan el potencial de ciertas facetas del sueño para tratar el trastorno de estrés postraumático (TEPT), ya que “un estudio sugiere que dormir en las 24 horas posteriores a una experiencia traumática hace que esos recuerdos sean menos angustiosos en los días posteriores.”