Si pensás en sexo todo el tiempo, esta es la razón

Científicos suecos lograron un importante hallazgo.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/salud/2019/09/26/si-pensas-en-sexo-todo-el-tiempo-esta-es-la-razon/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-09-26T13:45:14-03:00">septiembre 26, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-09-26T13:45:17-03:00">septiembre 26, 2019</time></a>

Levante la mano a quién no le pasa: pensar varias veces al día en sexo. Bien, a no asustarse porque eso tiene un nombre: hipersexualidad o aumento de la atracción sexual. Se trata de un padecimiento que afecta a entre el 3% y el 6% de la población mundial y se caracteriza por pensamientos intrusivos sobre sexo, actos sexuales compulsivos y comportamiento sexual irresponsable.

Antes vale aclarar lo siguiente: muchos profesionales no definen la hipersexualidad como una enfermedad aunque está incluida en la actual Clasificación Internacional de Enfermedades. De hecho, la hipersexualidad “suele ir acompañada de otras adicciones y problemas de salud mental, lo que dificulta el estudio del fenómeno”. Ante esto, científicos suecos estudiaron los mecanismos que influyen en la formación de la hipersexualidad.

Para dicha investigación, los expertos reunieron a casi 100 personas, 60 con trastorno hipersexual y otros 33 sin ningún tipo de afección. Según Sputnik, “analizaron las regularidades de la metilación del ADN que es la modificación sin cambios en la secuencia de nucleótidos y que consiste en adición de los grupos metilo a uno de los nucleótidos del ADN”. De allí surgió mucha información.

Una de ellas, por ejemplo, fue comparar los datos con los de 107 personas que registraban una relación entre la metilación del ADN y la dependencia del alcohol. Así, “los científicos pudieron identificar dos áreas del ADN donde los sujetos con hipersexualidad tenían metilación dañada. Los cambios fueron causados por la expresión insuficiente de microARN miR-4456, involucrado en la regulación de la síntesis de oxitocina”.

La oxitocina, en tanto, cumple un papel clave en la regulación de la conducta social y la reproducción sexual por ello, ante una alteración en la producción que genera repercute directamente en las causas iniciales de una futura adicción. De hecho, estudios previos determinaron que quienes padecen de alcoholismo y que son hipersexuales también sufren la metilación de las mismas partes de ADN. Los resultados del estudio se publicaron en la revista Epigenetics.

Sexo post infarto

Las afecciones cardiovasculares son una de las principales estadísticas internacionales que pueden llevarse la vida de uno. A veces avisan, a veces no, pero un infarto de miocardio implica la lesión de una parte del músculo cardíaco por falta de riego sanguíneo. Técnicamente, cuando se obstruye, de manera brusca, “algunas de las arterias que irrigan el corazón y la falta de riego se prolonga durante el tiempo suficiente como para causar una lesión o incluso la muerte del tejido”.

Esto sí puede incidir en las relaciones sexuales. Según el cardiólogo David Baulenas, “después de un infarto, poder volver a realizar vida normal dependerá de varios factores, como el estado físico de la persona antes del infarto, de la magnitud del territorio afectado o de las complicaciones asociadas”. Asimismo, el facultativo remarca que, como todos los músculos, “este también se entrena. Ante un infarto es muy importante, una vez se ha salido de la fase aguda, plantearse su rehabilitación”.

De acuerdo a la agencia EFE, la rehabilitación cardiovascular consta de tres fases:

Primera fase

Es el tiempo que el paciente permanece en el hospital internado bajo tratamiento.

Segunda fase

La segunda instancia comienza tras recibir el alta y es cuando el paciente comienza activamente un programa multidisciplinario basado en entrenamiento físico supervisado, tratamiento psicológico, dieta alimenticia, control de factores de riesgo y optimización del tratamiento farmacológico.

Tercera fase

Comienza con el alta de la anterior fase pero no termina, ya que el paciente deberá adoptar un cambio de hábito muy importante para continuar practicando durante el resto de su vida todas las recomendaciones recibidas, entre ellas, no fumar, hacer ejercicio y llevar una dieta adecuada.
Luego, llegará la gran duda sobre mantener relaciones sexuales con normalidad.

Para los expertos, hay zonas grises aunque en su mayoría la respuesta es afirmativa, ya que tener sexo equivale a subir dos pisos por escaleras. En este sentido, aclaran que el esfuerzo cardiovascular que requiere la actividad sexual equivale a tareas cotidianas como subir dos pisos de escaleras, con lo cual el esfuerzo que demanda es considerado como moderado. Incluso, si la afección cardiovascular no fue aguda, no existe ninguna pauta de alarma.