“¿Qué saldrá de los 10 puntos de Rogelio Frigerio?”

Predominan los fanáticos y los que creen que ellos solos tienen la solución y deben imponérsela a los demás.
<a href="https://elintransigente.com/politica/2019/05/10/que-saldra-de-los-10-puntos-de-rogelio-frigerio/" rel="bookmark"><time class="entry-date published updated" datetime="2019-05-10T22:51:46-03:00">mayo 10, 2019</time></a>

Por Osvaldo Granados -. El Gobierno sabe qué necesita hacer para mejorar algo su imagen. En una semana en que el dólar esta contenido, los datos de la encuesta que realiza cada siete días Managment, muestran una leve recuperación del presidente Mauricio Macri y su administración. Serán seis meses muy turbulentos.

En el Banco Central todavía no utilizaron todo el poder de fuego. Hasta ahora guardan municiones. Las ventas de dólares vienen de los exportadores, prefieren guardar misiles para el trimestre julio – septiembre. Allí se dará la batalla que puede definir las elecciones.

¿Qué saldrá de los 10 puntos de Rogelio Frigerio? ¿Cuál era el objetivo? El intento de separar al kirchnerismo del resto de los mortales. Cuando todo el sector empresarial y la Iglesia aprobaron la discusión de los temas, Sergio Massa y Roberto Lavagna acercaron documentos y no rechazaron de plano la idea.

Pero debemos ser honestos. Aunque en privado los dirigentes políticos digan que sin un acuerdo amplio Argentina nunca saldrá de la decadencia, en público van a rechazar esa posibilidad. Predominan los fanáticos y los que creen que ellos solos tienen la solución y deben imponérsela a los demás.

Es cierto que los ítems del acuerdo apuntan en un alto porcentaje a calmar al sector financiero y mostrarle al mundo que cumpliremos nuestras obligaciones. Máximo Kirchner fue más explícito: “Los puntos que le pediría a Macri serían cuatro: desayuno, almuerzo, merienda y cena”. Una propuesta extraña teniendo en cuenta que, desde 2001, nos cuesta bajar del 30 % de pobreza.

Una cosa es cierta, estos acuerdos tendrían que hacerse lejos del año electoral. Ahora todo es sospechoso y oportunista. Juan Domingo Perón decía: “Cuando quiero que algo no funcione, nombro una comisión lo más amplia posible para discutir ese tema y nunca se pondrán de acuerdo”.

Lo más interesante de la propuesta es que se invita a todos a comprometerse, a futuro, con el respeto a la ley, los contratos y los derechos adquiridos. Si tampoco eso se puede aprobar, estamos cerca del incendio. ¿Quién va a invertir en la Argentina? ¿Quién es el suicida?

Lavagna y Massa piden combatir la pobreza y la desigualdad en defensa de la niñez y la educación. ¿Quién puede estar en desacuerdo? Todo parece el título de una serie de televisión que tuvo mucho éxito en su momento: “Los simuladores”. Cada cual trata de sacar alguna ventaja. Si todos no están dispuestos a ceder algo, nada va a funcionar.

¿La sociedad esta preparada? José Luis Borges señalaba que “el argentino carece de conciencia moral, pero no intelectual. Pasar por inmoral le importa menos que pasar por zonzo. La famosa viveza criolla”. Nadie va a ceder nada, porque lo considerarían una derrota. El jefe impone, el candidato manda y no negocia. Ese es el pensamiento de la mayoría.

¿Hubo acuerdos en serio? El único que se recuerda es el del 2002, cuando Eduardo Duhalde frente al que “se vayan todos” señaló al resto de los políticos y dijo: “Si no acordamos algo en serio, esto se termina”. Es decir, solo nos sinceramos y estamos dispuestos a firmar si el precipicio esta a pocos centímetros .

Hoy el proyecto de país no existe. Todos hablan de lo que se hizo mal en las últimas décadas, pero nadie habla del futuro. ¿La responsabilidad solo es de los políticos? Los empresarios pidieron leyes para beneficiarse. Los sindicalistas impiden los cambios. En Argentina nadie invierte porque no saben cuáles son las reglas y, si existen, no se saben cuánto van a durar.

Los cambios permanentes de las leyes producen costos cada vez más altos. Pensemos: ¿qué tiene para decir el gobierno? Dicen que, entre 2017 – 2019, se hizo un ajuste impresionante. Se logró un ahorro de 5 puntos en el PBI en 2 años. El gasto primario nacional en 2019 cayó 10 puntos porcentuales.

Apuntan a que en materia fiscal y de impuestos estamos mejor que en 2015. ¿Eso le llego a la gente? Es imposible, responden. ¿Entonces en las elecciones los van a aplazar? Es decir: ¿hicieron el ajuste para que vuelva el populismo? Ese ciclo ya lo conocemos. Un Gobierno gasta hasta el ultimo dólar, congela tarifas, atrasa la moneda norteamericana.

La gente esta contenta. Viene otro, sincera las cifras y es repudiado. La frase mágica de la oposición: “La gente no llega a fin de mes”. Entonces, vuelve el populismo. La vieja calesita, cada vez más deteriorada, sigue andando.