“Alberto Fernández se rodeó de dirigentes sindicales millonarios, con actitudes mafiosas”

Foto: Captura TN

Alfredo Leuco hizo un fuerte y duro análisis de la actualidad.
<a href="https://elintransigente.com/politica/2019/11/01/alberto-fernandez-se-rodeo-de-dirigentes-sindicales-millonarios-con-actitudes-mafiosas/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-11-01T18:53:41-03:00">noviembre 1, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-11-01T18:53:42-03:00">noviembre 1, 2019</time></a>

Alfredo Leuco hizo un durísimo editorial luego de que Alberto Fernández se comparara con Raúl Alfonsín. “Raúl Alfonsín murió pobre en el mismo departamento de toda su vida de la calle Santa Fe. En su gobierno no hubo un solo caso de corrupción que haya sido condenado por la justicia. Durante la jefatura de gabinete de Alberto Fernández, con Néstor como capo, hubo un saqueo al estado y un robo colosal sin antecedentes en democracia”, arrancó diciendo el periodista.

“Delia Ferreira Rubio que es presidenta de Transparencia Internacional hoy dice en una entrevista que espera ‘que Fernández no haga lo que hacía como jefe de gabinete de Néstor’. Ahí cuenta que Alberto ponía trabas y dificultades para entregar información pública necesaria para combatir la corrupción. Y de paso le sugiere que tome medidas contundentes contra los ladrones de estado: que ‘todos los funcionarios y también los dirigentes sindicales presenten sus declaraciones juradas de bienes’”, remarcó el conductor.

“Le recomienda que la Oficina Anticorrupción la encabece alguien independiente y eso me hizo acordar que Alfonsín le ofreció a Luder ser el presidente de la Corte Suprema de Justicia. En cambio, Alberto con sus amigos más cercanos brindó en su jubileo al grito de ‘Un minuto de silencio/ para Macri que está muerto’. Hay diferencias. ¿O yo estoy loco? También sería muy positivo, si quiere emular en algo a Alfonsín, que baje al máximo las contrataciones directas y los Decretos de Necesidad y Urgencia. Y que ordene a sus legisladores que apuren leyes como la de ‘Ética Pública’ o ‘Ficha Limpia’ y yo le agrego la de ‘Extinción de dominio para que devuelvan lo robado’”, solicitó Leuco.

“Pero hablando de autoritarismo y de magnates enriquecidos ilegalmente, hace pocas horas, en Tucumán, Alberto se rodeó de muchos dirigentes sindicales que con sus actitudes mafiosas son millonarios mientras sus trabajadores son cada vez más pobres. Son jerarcas sindicales atornillados al cargo, en algunos casos, por más de 20 o 30 años. Parte de esa dirigencia le hizo la vida imposible con 13 paros a Alfonsín y yo no recuerdo que Alberto Fernández haya levantado la voz por eso. Tal vez era muy joven con 24 años en aquel entonces. Pero pasado el tiempo tampoco condenó el hostigamiento permanente de los sindicatos contra la democracia recién nacida”, remarcó con ironía Alfredo.

“Alberto dice que se formó con el pensamiento de Alfonsín, pero parece más cercano al nacional populismo chavista. De hecho se niega a reconocer a Venezuela como una dictadura y se dispone a retirar a Argentina del Grupo Lima y sumarla al Grupo Puebla que se reunirán en Buenos Aires para respaldar a Maduro. Hay un océano que separa a Alberto de Alfonsín. Entre los radicales reconocidos ayer estaba el camarista Juan Ramos Padilla que respaldó la avanzada contra la libertad de prensa de Alejo, su hijo y juez que procesó a Daniel Santoro. Y como si esto fuera poco, Alberto fue el que le ordenó a Mona Moncalvillo que echaran de radio Nacional a Pepe Eliaschev, uno de los periodistas más íntegros y más amigos de Raúl Alfonsín”, recordó el conductor.

“Y finalmente, la peor ofensa. Fernández era el jefe de gabinete cuando la seguridad le prohibió la entrada a Raúl Alfonsín a la Casa Rosada para un homenaje a don Arturo Ilia. Al lado de Alfonsín estaba Leopoldo Moreau que ahora está con Cristina. Si no se acuerda, se lo puede preguntar. Elisa Carrió dijo enseguida: ‘es un nuevo acto fascista del gobierno K’ Ese día, el 29 de junio de 2006, se puede ver la foto en Google. Alfonsín se enojó y levantó su voz y su dedito acusador. Era lo más pacífico que podía hacer frente a semejante atropello e injusticia. Por eso le digo. Sería bueno que alguien estableciera un código de ética y convivencia política”, cerró su fuerte monólogo Leuco.