Imitando a Jacobo Timerman

Escritor, sociólogo, estudioso del peronismo, fue muy claro para definir lo que hará Alberto Fernández.
<a href="https://elintransigente.com/politica/2019/11/08/imitando-a-jacobo-timerman/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-11-08T16:22:23-03:00">noviembre 8, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-11-08T16:40:19-03:00">noviembre 8, 2019</time></a>

(Por Osvaldo “Bebo” Granados).– Escritor, sociólogo, estudioso del peronismo, fue muy claro para definir lo que hará Alberto Fernández. La síntesis fue la siguiente: “Jacobo Timerman, cuando fundó el diario “La Opinión”  fue directo: “La política exterior apuntará a la izquierda, apoyó a los movimientos progresistas. La política nacional , de centro. El sector económico , pro – capitalista y de centro derecha”. Así definió los primeros pasos del próximo gobierno .

La política exterior cerca del presidente mexicano, Lula y no condenar el régimen venezolano. Hacia adentro , tratar de cerrar grietas. La economía, respetar la deuda, buscar inversiones, señalar que no hay políticas rápidas ni soluciones a mano. Pacto económico y social con sindicalistas y empresarios. Alivio por 180 días. Salir del laberinto económico será traumático. No hay posibilidades de endeudarse. ¿Qué hará? Me dicen, habrá que emitir con el peligro de acelerar la inflación.

Vaca Muerta es el sueño de la salvación, pero no en el corto plazo. Faltan reglas claras. Además, y allí está la clave, Alberto Fernández considera indispensable una buena relación con EEUU. Nunca en la campaña criticó a Donald Trump. Tiene el mismo pragmatismo que Néstor Kirchner. Por esas razones y estos  movimientos, el Pollo Sobrero dijo que Alberto lo había decepcionado y Grabois le apuntó a que la mecha es corta.

La gente de Alberto lo explicó así: “Acá se ganaron las elecciones democráticas  y se triunfó por 48 a 40 %. Nadie bajó de Sierra Maestra, Alberto no es Fidel, Kicillof no es el Che Guevara y Cristina no es la pasionaria. Es cierto que el resultado final sorprendió al peronismo. La proyección de las PASO hacía pensar un triunfo por más del 50 % de votos y una oposición muy débil con veinte puntos más abajo.

Existe un porcentaje de algo más del 40 % de la oposición, a pesar del fracaso económico. Tiene claro y lo dijo “se vienen años difíciles”. Pero lo que es seguro, es que tendrá la verdadera oposición dentro del propio movimiento. El tema principal será que hay muy poco para repartir. Los extremos dentro de los ganadores esperaban una mayoría  arrasadora. Ahora esa amenaza se disipó. Argentina se alejó de cualquier intento hegemónico o cambios constitucionales.

¿Qué nos espera?

Felipe Solá desde México explicó: “Estamos en el peor momento, nos preguntan qué vamos a hacer, pero no lo podemos decir”. La CGT pide: “Fabricar billetes”. En diciembre van a tener que dedicarse a esos menesteres. Habrá un shock de emisión de pesos ese mes. Hay necesidades del Tesoro para cubrir los pagos de fin de año. ¿Cuántos pesos hay que fabricar? Para algunos analistas 300.000.- millones , para otros 150.000.- millones. ¿Por qué tanta diferencia?

Primero, pagar sueldos y aguinaldos y la deuda con proveedores de la Nación, provincias y municipios. Estamos en una economía sin crédito, en el borde del default y con la demanda de dinero en el mínimo histórico. Por lo tanto esa cifra que habrá que emitir es una montaña de pesos. Hay otros que sugieren que la deuda a proveedores se podría saldar con un bono para no emitir tanto. Las letras en pesos, no se pagarían, se postergaron los pagos para evitar mayores problemas.

El dato positivo es que hay varios bancos de inversión que se comunicaron con Martín Redrado y Guillermo Nielsen y ofrecieron cerrar con un canje de nuevos bonos argentinos a 10 años de plazo con un cupón de interés al 6 %. Primero, entonces cerrar con los bancos y Fondos de Inversión y después el FMI. La clave es la siguiente: que la emisión de pesos vaya al consumo y no tanto a la compra de dólares. ¿Y los precios? Congelamiento por 180 días. ¿Y el cepo? Está para quedarse. Se sabe que paraliza la economía, pero en los primeros años sería imposible salir. Tendría que volver la confianza. Hoy es un bien muy escaso.