Cerca de 80.000 mendocinos protestan contra la reforma de la Ley de Minería

Fuente: @zoicer_PF.

Una multitud manifiesta su rechazo a la modificación de la Ley n.º 7722 frente a la Casa de Gobierno.
<a href="https://elintransigente.com/politica/2019/12/23/cerca-de-80-000-mendocinos-protestan-contra-la-reforma-de-la-ley-de-mineria/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-12-23T11:37:42-03:00">diciembre 23, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-12-23T11:37:43-03:00">diciembre 23, 2019</time></a>

La pueblo de Mendoza protesta desde el viernes contra la recientemente aprobada reforma de la Ley de Minería. Desde las 09:00, una multitud se congrega en las puertas de la Casa de Gobierno para exigirle al mandatario local, Rodolfo Suárez, que vete las modificaciones que habilitan el uso de cianuro y ácido sulfúrico. La bioquímica y doctora en Inmunología Roxana Bruno le explicó a El Intransigente los peligros que estas sustancias tóxicas representan para la salud.

La sociedad mendocina se caracteriza por su fuerte impronta antiminera, sobre todo por su temor a que esta actividad atente contra los escasos recursos hídricos de la provincia. Es en defensa del agua que vecinos del departamento de San Carlos iniciaron el fin de semana una caminata a la capital para reclamar que el gobernador anule la reforma a la Ley n.º 7722. La caravana, de más de dos kilómetros de largo, arribó esta mañana a destino.

Tras una concentración en el nudo vial, importante acceso a la ciudad, los manifestantes se trasladaron a la Casa de Gobierno. Allí, cerca de 80.000 personas les reclamaban a las autoridades provinciales que dieran marcha atrás a la modificación de la norma. El pedido también se hacía sentir en las redes sociales, donde se imponían los hashtags #ElAguaDeMendozaNoSeNegocia y #LaLey7722NoSeToca.

El Gobierno mendocino busca tranquilizar a la población y asegura que cuidará el agua de la provincia. En un comunicado, la Secretaría de Ambiente afirmó que la Policía Ambiental será la encargada de controlar y llevar adelante el seguimiento “de todo emprendimiento que pueda provocar un impacto ambiental”. “La ciudadanía podrá ejercer control ambiental desde la red de Vigilancia Ambiental y el Poder Ejecutivo reglamentará su integración y funcionamiento”, aclaró.

Consecuencias para la salud

Las modificaciones a la Ley n.º 7722 habilitan el desarrollo de la megaminería en Mendoza. El rechazo a esta actividad se debe a que no solo demanda un gran consumo de agua, sino que también implica el uso de sustancias tóxicas como el cianuro. Según explicó la bioquímica Roxana Bruno, los materiales utilizados para una explotación a esta escala tienen un efecto acumulativo en el cuerpo, lo cual trae aparejadas consecuencias graves para la salud.

“La bioacumulación en el tejido adiposo y en la médula ósea, con el transcurso de los años, produce enfermedades como leucemia, enfermedades autoinmunes y enfermedades respiratorias”, advirtió la doctora en Inmunología. Muchos de estos tóxicos son disruptores endocrinos, por lo que afectan “los órganos endocrinos del cuerpo, por ejemplo, ovarios, testículos y tiroides”. Esto puede derivar en “enfermedades tiroideas, cáncer de mama, cáncer de ovario, cáncer de próstata, cáncer de testículos, problemas para concebir”, señaló.

Las sustancias también tienen impacto en la vida fetal, ya que atraviesan la placenta. Como consecuencia de ello, se producen “malformaciones cardíacas, del sistema nervioso central, muertes fetales, abortos espontáneos, bebés que nacen con bajo peso”, enumeró Bruno en su entrevista para El Intransigente. La especialista alertó que “esto trae consecuencias durante toda la infancia”.

Por otra parte, la bioquímica hizo hincapié en que “habilitar estas sustancias es permitir que terminen en diques de cola en la montaña, donde están expuestas a la evaporación y las altas temperaturas”. Por tal motivo, estos materiales son llevados por el viento y acaban siendo respirados por la población. “También pueden infiltrarse en las napas y contaminar el agua y los alimentos, es decir, el suelo”, concluyó.