CONICET: proponen alfabetizar a los niños casi desde el nacimiento

Foto: CONICET.

La científica planteo que las personas comienzan a acercarse a la lengua cuando comienzan a balbucear palabras y no recién con la escolarización.
<a href="https://elintransigente.com/sociedad/2019/09/07/conicet-proponen-alfabetizar-a-los-ninos-casi-desde-el-nacimiento/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-09-07T08:25:30-03:00">septiembre 7, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-09-07T08:25:31-03:00">septiembre 7, 2019</time></a>

La investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Celia Rosemberg descubrió que la alfabetización de las personas inicia con el balbuceo de las primeras palabras y no recién con la escolarización. Así, en vistas de los problemas para leer y escribir que presentan las personas de grandes, e incluso la falta de alfabetización, la científica presentó una propuesta que plantea el aprendizaje casi desde recién nacido.

“Todos los niños tienen la capacidad de aprender a leer y escribir. La amplitud del vocabulario no está determinada genéticamente: depende de las oportunidades que el entorno social brinde. Las dificultades de chicos en el contexto escolar suelen ser producto de un desajuste entre el entorno familiar y el escolar y no de un déficit lingüístico o cognitivo del niño”, aseguró Rosemberg, desligándose de las teorías que hablan de fallas en los profesores o en la escolarización.

Ante este problema y junto a su equipo de trabajo, desarrolló un programa de alfabetización temprana que, actualmente, se aplica en los jardines y escuelas de los sectores medios, bajos y en comunidades de pueblos originarios. A partir de este proyecto, entonces, la educación tanto en el jardín como en las escuelas parte de lo aprendido y del uso del lenguaje adquirido desde la casa. “Cuando hablamos de alfabetización temprana no nos referimos solo al acceso al sistema de escritura, sino al desarrollo de las habilidades de vocabulario y discurso, que también son parte de la alfabetización”, explicó la investigadora.

“La alfabetización temprana comienza más o menos desde el nacimiento: hoy en día los libritos de plástico que usan los bebés, incluso al bañarse, ya desde los 4 o 5 meses, la escritura compartida de mensajes en el celular o en las tablet, son permanentes en las familias alfabetizadas. Los chiquitos que tienen un año y al tomar un cuento, hacen que leen: y aunque lo que produzcan sea sólo balbuceo, el uso del libro, la inclusión de algunas palabras, la entonación muestra que ya están en el proceso”, añadió.

La científica y actual directora del Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Psicología Matemática y Experimental “Dr. Horacio J. A. Rimoldi” (CIIPME), se recibió de Licenciada en Ciencias de la Educación en la Universidad de Buenos Aires (UBA) e inició su estudio sobre la alfabetización. Su objetivo, estudiar las diferencias de oportunidades en el acceso a la comprensión y producción de textos escritos y su influencia en las capacidades de la persona. “Me interesaba el tema de las desigualdades y qué hacer desde la intervención y desde la promoción educativa para tratar de contribuir a generar mejores oportunidades para todos”, remarcó.

En total, su proyecto consta de ocho módulos a aplicar de forma sistemática y con una alta frecuencia. En principio, consta de un módulo general sobre desarrollo lingüístico y cognitivo y otro de lectura de cuentos. Asimismo, cuento con otro dedicado a las narrativa de experiencias personales, un módulo alfabetización familiar y uno del juego y el lenguaje. Esta iniciativa se implementó en jardines de la provincia de Entre Ríos, con una participación de casi novecientas familias.

El resultado fue que quienes había participado demostraron mejor desempeño en pruebas de vocabulario y escritura. “El vocabulario se aprende a lo largo de toda la vida. Cuando hablo de alfabetización temprana no hablo solo de que el chico acceda al sistema en sala de tres años, sino que desarrolle un buen vocabulario, estrategias discursivas, que pueda producir una narrativa coherente. Esas habilidades se desarrollan a través del juego: cuando un grupo de chicos juega, para negociar la trama narrativa durante el juego tienen que producir un discurso explícito, porque tienen que decidir quién va a ser la mamá, cuál va a ser la bañadera, al compartir el juego los niños crean a través del lenguaje un mundo que se comunica y se negocia lingüísticamente. Esos son los estilos discursivos que favorecen la producción escrita”, estableció la científica.