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«Huelgas silenciosas» en el primer aniversario del golpe de Estado en Birmania

La exlíder derrocada Aung San Suu Kyi está detenida en su domicilio desde hace un año, procesada por múltiples cargos.

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Las calles de algunas de las principales ciudades de Birmania estaban casi desiertas este martes, mientras los opositores al gobierno militar realizaban «huelgas silenciosas» en el primer aniversario de un golpe de Estado que desencadenó un caos letal y apagó los tímidos pasos del país hacia la democracia.

Estados Unidos, Reino Unido y Canadá impusieron nuevas sanciones a los militares y se unieron a otros países para pedir el cese de la venta de armas a la nación asiática, un año después del derrocamiento del gobierno electo encabezado por la premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi.

Desde la sangrienta represión de las protestas en las semanas posteriores al golpe, los militares se han enfrentado a una resistencia armada en múltiples frentes en el campo por parte de grupos aliados con el gobierno derrocado. Este martes hubo una explosión durante una procesión de partidarios del ejército en la ciudad fronteriza oriental de Tachileik.

Según un testigo le dijo a Reuters que la explosión acabó con la vida de dos personas e hirió a más de 30. El jefe de la junta, Min Aung Hlaing, prorrogó por otros seis meses el estado de emergencia impuesto en el momento del golpe, según anunciaron el martes los medios de comunicación estatales, debido a las amenazas de «saboteadores internos y externos» y de «ataques terroristas y destrucción».

Los activistas instaron a la gente a quedarse en casa y no abrir los comercios el martes en una muestra silenciosa de desafío, pese a las advertencias de arrestos, cárcel y confiscación de los negocios. «Podrían detenernos y pasar nuestra vida en la cárcel si tenemos suerte. Si no tenemos suerte, nos pueden torturar y matar», dijo la activista juvenil Nan Lin.

El experto en derechos humanos de la ONU sobre Myanmar, Tom Andrews, expresó este martes que la junta está funcionando como una empresa criminal, perjudicando a su pueblo y robando sus recursos. «La comunidad internacional debe tomar medidas firmes y significativas para cortar el acceso de la junta a las armas, los fondos y la legitimidad», afirmó.