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POLÍTICA

El Gobierno nacional reafirma su postura contra Rusia: ¿por qué cambiaron de opinión?

Tras dudas respecto a la postura del Gobierno nacional ante Rusia, un representante argentino aclaró que sucede.

Gobierno nacional

En un principio, el Gobierno nacional no tomó postura acerca del conflicto entre Rusia y Ucrania. Con el correr de los días las palabras de Alberto Fernández al respecto empezaron a ser más duras al punto tal que terminó de la vereda opuesta a su «aliado» comercial. Sin embargo, este giro de posición llama la atención del pueblo quien obtuvo la explicación al respecto de parte de Carlos Raimundi.

El representante argentino en la Organización de los Estados Americanos (OEA) argumentó que «hay un país que ha ocupado el lugar del otro, la Argentina defiende el principio de integridad, de continuidad geográfica y geológica, por el problema que tenemos en Malvinas«. Este parece haber sido un buen fundamento aunque los hechos del Gobierno demuestran lo contrario.

A su vez, el dirigente pidió en La 990 «no confundir» las posiciones al respecto. Una cosa es lo que hace el ministro de Relaciones Exteriores, Santiago Cafiero, y otra su trabajo. En este caso advirtió que «en ningún momento voy a defender algo que sea diferente a la posición de principios de la Argentina» más allá de su apreciación personal. Esto se traslada a la reciente sesión que hubo en el organismo.

«Es cierto que hubo sesión en OEA y que se aprobó un proyecto de resolución, pero no tiene nada que ver con lo que dice la crónica. Es una declaración estrictamente humanitaria, es un llamado a la paz, no está la palabra condena, no está la palabra invasión, no hay sanciones, se refiere a las partes del conflicto en general», añadió Carlos Raimundi.

El Gobierno nacional y su endurecimiento contra Rusia

El 24 de febrero inició el operativo militar ruso en Ucrania y decenas de países repudiaron la actitud de Vladimir Putin. Sin embargo, el Gobierno nacional argentino no se manifestó al respecto hasta varios días después, cuando hablaban de «conflicto» sin nombrar a Rusia ni a una posible guerra. Poco a poco la situación fue cada vez más tensa y Alberto Fernández no pudo sostener más este discurso por la presión del pueblo.