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La odisea de los periodistas argentinos que están cubriendo la guerra Rusia-Ucrania

Entre ellos, Nelson Castro y Gabriel Michi.

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A lo largo de estos 18 días de la guerra RusiaUcrania, periodistas argentinos se dirigieron al país invadido para cubrir los hechos. En este marco, denunciaron públicamente que están viviendo una odisea y que sufrieron distintos actos hostiles. Entre algunas situaciones, se destacan retenciones e indagaciones como si fueran prófugos, largas detenciones en controles vehiculares y hasta encarcelaciones en comisarías por circular fuera del horario permitido, medida que debería ser aplicada a los civiles y no a trabajadores de prensa.

Este tipo de actos que generan incomodidad y temor fueron agravándose con el asesinato del periodista estadounidense Brent Renaud (51 años) quien fue colaborador del diario The New York Times, tras un ataque de las tropas rusas en cercanías de la capital ucraniana Kiev. De hecho, en esa balacera resultó herido el fotógrafo colombiano Juan Diego Herrera Aredondo (46), según informó NA.

Los argentinos que denunciaron problemas

El periodista Gabriel Michi y el camarógrafo Leo da Re, de la señal C5N, fueron rodeados por un grupo comando que les dijo que no podían estar en el lugar y les cortaron la comunicación. Los trabajadores de prensa fueron retenidos durante 24 horas por el ejército de Ucrania. Según relataron en la pantalla del canal, fueron interrogados y, tras la intervención de Cancillería argentina, pudieron cruzar la frontera y ya están en Polonia, lejos del centro del conflicto.

El grupo comando les dijo que no podían estar en ese lugar y fueron trasladados a una unidad militar donde fueron recibidos por una persona que les explicó la situación y fueron interrogados. Allí fueron retenidos durante 10 horas y fueron nuevamente interrogados por un agente de inteligencia ucraniano “de muy mala manera”, explicó Michi, quien agregó que durante todo ese tiempo fueron incomunicados.

Por su parte, Nelson Castro (TN) y el equipo periodístico que lo acompañó pudo entrar a Ucrania –allí ya se encontraba desde casi el principio del conflicto su compañera Carolina Amoroso– tras atravesar una serie de escollos que parecen sacadas de una película. Ocurrió que el músico alemán Davide Martelle tocaba su piano de cola y en un momento determinado lo compartió durante unos minutos con Castro.

El médico y periodista tiene estudios en música clásica y deleitó a los presentes con la pieza «Miniatura Romántica» del compositor polaco Alexander Scharwenka. No obstante, el colapso de vehículos y los controles de un lado y el otro provocaron una demora de seis horas para cruzar la frontera. Los periodistas, con Castro a la cabeza, subieron a un colectivo que había cruzado a Polonia para trasladar a un grupo de refugiados con distintas patologías que necesitaban atención hospitalaria.

En cada una de las paradas se solicitó pasaportes del todos los pasajeros y en cada una la demora aproximada alcanzaba los treinta minutos, relató Castro frente a la cámara. Encima había una carrera contrarreloj para llegar a Lviv, antes del inicio del horario restrictivo para la circulación, que es desde las 22.00 hasta las 6.00, franja en la cual solo personal autorizado puede moverse con libertad.

Después de superar tres barricadas militares locales con efectivos equipados con armas pesadas, un oficial –en realidad era un civil que trabajaba para las fuerzas– ordenó a los cinco periodistas que integraban la comitiva a bajar del micro. Con un fluido inglés, explicó que tenía que acompañar a todos a la comisaría más cercana por haberlos encontrado en la calle fuera del toque de queda. En la seccional, el clima era muy severo hasta que Castro, luego de una hora sometido, recordó su cobertura en Chernobyl de 2019, lo que generó una tensa calma.

El chileno que nombró a Maradona y se salvó

Otros periodistas de la región también pasaron situaciones verdaderamente dramáticas. Uno de ellos es el periodista chileno Daniel Matamala, quien atravesaba Ucrania por tierra junto con su grupo de trabajo cuando fue interceptado por la Policía nacional. El interrogatorio fue más largo de lo normal, ya que el objetivo era determinar que no se trataba de una cuestión de espionaje o ilegalidad.

Tras permanecer varias horas en la comisaría, afirmó que fueron liberados gracias a la mítica figura de Diego Maradona. “En uno de los controles de la ruta, la Policía nos requisó documentos, cámaras, teléfonos, y nos escoltaron a la comisaría. Los primeros interrogatorios fueron tensos: es un país en guerra y se sospecha de espías o saboteadores”, contó Matamala.

Y agregó: “Uno de los policías vio los pasaportes de mis colegas argentinos y dijo dos palabras que entendimos: ‘Messi’ y ‘Maradona’. Ahí todo cambió”, destacó. “Nuestro gran camarógrafo mostró que tiene un tatuaje de Diego Maradona en la pantorrilla. Con eso, el ambiente cambió mucho y gracias a la mano de Dios y al fútbol logramos salir de esa situación y llegar (a destino) sin inconvenientes”, completó el periodista de CNN Chile y CHVN Noticias, y además corresponsal de Telefe Noticias.