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ECONOMÍA

Menos desempleo pero más pobreza: el drama del trabajo precarizado en Argentina

Según el Indec, en Argentina hay 10,8 millones de personas pobres y 2,4 millones en situación de indigencia.

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La pobreza se ubicó, acorde el informe del Indec publicado el día miércoles, en un 37,3% durante el segundo trimestre de 2021. Asimismo, es notable cómo, en Argentina, hubo una disminución del desempleo, debido a las flexibilizaciones sanitarias y la apertura total de los lugares y actividades. Sin embargo, pese a que la pobreza se redujo, los índices de este factor se han incrementado en estos últimos años. Una de las causas de esta contradicción es el trabajo precarizado en el país, que acompaña al incremento del trabajo informal.

Según Luis Campos, coordinador del Observatorio del Derecho Social de la CTA, “en el segundo semestre de 2021 la pobreza y la indigencia se incrementaron con relación al mismo período de 2019”. Asimismo, si se comparan los niveles de desempleo y de pobreza actual con los del segundo semestre de 2017, los datos arrojan resultados sorprendentes. “Los niveles de desempleo son prácticamente idénticos a los actuales, pero la pobreza saltó del 25,7% al 37,3% y la indigencia del 4,8% al 8,2%”, precisó.

“En los últimos años recuperamos la calidad institucional del Indec. Sus informes son cada vez mejores. Lo que empeora, y mucho, es la calidad del empleo. Solo así se explica que la mejora en la ocupación venga asociada a un retroceso sostenido en las condiciones de vida”, culminó. En paralelo con la inflación y depreciación del salario, el aumento del trabajo precario es una de las consecuencias de la pobreza estructural en Argentina.

Aumento del trabajo informal en Argentina

Según el último informe de la UCA, el empleo precario (29,6%) y el subempleo inestable (19,2%) aumentaron, y la capacidad de ahorro quedó acotada al 10% de la población. El asistencialismo del Estado, aunque no garantiza la salida de la pobreza, es determinante para que los puntos de pobreza no sean aún mayores. Sin planes sociales, la pobreza escalaría 5 puntos más arriba que el porcentaje que hoy se tiene. 

Asimismo, el Observatorio de Deuda Social confirmó que, entre 2010 y 2021, hubo una “caída de las tasas de actividad laboral y de empleo, con deterioro creciente de los trabajos informales y en los perfiles sociales más vulnerables”. Con respecto al empleo entre julio y octubre, “solo el 42,1% de la población económica activa de 18 años y más logró acceder a un empleo pleno de derechos. Mientras que el 9,1% de esta población se encontraba abiertamente desempleada y el 19,2% sometida a un subempleo inestable (realizando changas, trabajos temporarios o no remunerados, o siendo beneficiarios de programas de empleo con contraprestación)”.

“Al mismo tiempo, el 29,6% contaba con un empleo regular pero precario (con niveles de ingresos superiores a los de subsistencia, pero sin afiliación alguna al Sistema de Seguridad Social)”, explica. Los sectores marginales fueron los más golpeados por la falta de empleo pleno (en blanco, fijo y con derechos laborales). En paralelo, el empleo precario y el subempleo inestable crecieron notablemente. Este último pasó de un 9,7% en 2010 a un 19,2% en 2021.

La inflación no acompañó

La inflación tampoco acompañó a los trabajadores informales. Si bien desde el Gobierno celebraron que el aumento salarial en el empleo pleno “le ganó a la inflación”, la realidad para el resto de los argentinos es distinta. El aumento promedio que gozaron los empleados del sector privado informal fue de alrededor del 37%, en contraste con el 50,9% de inflación que hubo el año pasado.