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El Intransigente
Alberto Fernández

POLÍTICA

Crisis interna: los momentos de tensión que se prepara para vivir el Gobierno

El Ejecutivo atraviesa el quiebre en la relación entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner, mientras teme más presión social en las calles.

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El Gobierno atraviesa un momento de extrema tensión y las internas ya no se esconden entre cuatro paredes. El termómetro de la calle y de Casa Rosada anticipan para el Ejecutivo un pronunciado listado de incertidumbres que podría afrontar en las próximas semanas. Las discusiones con las organizaciones sociales, el pronunciamiento de la grieta en el Frente de Todos y el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). 

Tras el acampe de 48 horas que protagonizaron grupos piqueteros para pedir más planes sociales, el Gobierno nacional teme que se recrudezcan los reclamos y perder la calle. Ante el planteo del Ejecutivo de “no ceder ante las amenazas”, los grupos piqueteros más radicalizados ahora amenazan con hacer otro reclamo al no haber acuerdo con la administración de Alberto Fernández. 

Después de que el ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, dijera que no los recibiría si cortaban calles, el Polo Obrero, Barrios de Pie, y otras organizaciones de izquierda anticiparon que habría más piquetes en los próximos días. El reclamo se centra en la ampliación del Plan Potenciar Trabajo en medio del alza inflacionaria muy por encima de lo que se preveía, pero desde el Gobierno anticiparon que no sumarán más beneficiarios. No obstante, la toma del asfalto también se lee como una muestra de poder en medio de momentos de extrema tensión política. 

Según el registro social, la cantidad de personas que reciben planes sociales son 2,85 millones. De este número, el 58% son mujeres y el 32% son cooperativas y organizaciones. A lo que apunta el Gobierno es que no haya más intermediaciones con estas organizaciones y quitarles poderío, porque amenazan a sus militantes con quitarles el plan. Incluso, en los últimos días se filtró la intención de Alberto Fernández de crear un ministerio para el Movimiento Evita que sirva de brazo para frenar la embestida. 

Las internas entre Alberto y Cristina

Si bien hay breve “gestos” de acercamiento, el Presidente y la Vice ya no se muestran juntos a pesar de la diferencia ni siquiera en fechas relevantes para la Argentina. Este 2 de abril se subieron escenarios diferentes y la intervención de Cristina Kirchner dejó varios momentos de análisis y señales.

Junto a Sergio Massa, la exmandataria contó que le envió un libro de regalo de cumpleaños al Jefe de Estado -celebró ayer un nuevo natalicio- apuntó contra la vocera Gabriela Cerruti, una de las principales aliadas de Fernández en este último tramo. “Hoy se lo mandé de regalo al presidente, para que después la vocera [Gabriela Cerruti] no diga que no le regalo nada en el cumpleaños”, expresó.

Asimismo, CFK vivió otro momento destacado luego de que un diputado la llame “Presidenta” y, tanto su reacción como la de Massa, se viralizaron. Aldo Leiva, diputado nacional y excombatiente de la Guerra, tomó el micrófono unos pocos minutos y se dirigió a Cristina Kirchner con unas llamativas palabras. «Yo le voy a decir presidenta, y no del Senado. Para mí es mi presidenta«, dijo el funcionario. Ella, lejos de corregirlo, lo miró atentamente y esbozó una sonrisa en medio de los aplausos. Por su parte, Sergio Massa no aplaudió y se quedó mirando al legislador.

El debate de tarifas

Si bien desde hace tiempo se conoce el rechazo del kirchnerismo al incremento que pretende aplicar el ministro de Economía, Martín Guzmán, está vez el núcleo K anticipó que saldrá a discutirlo públicamente. El acuerdo con el Fondo es el motivo ideal. plantea una serie de metas para la Argentina que, entiende el kirchnerismo, darían un golpe artero al bolsillo ciudadano si se avanza en el sentido que pide el Fondo.

Entre otras cosas, el organismo exige una reducción paulatina y gradual del déficit fiscal hasta equilibrar las cuentas públicas en 2025. Esta meta sería posible a través de un ajuste que se focalizará en el recorte de los subsidios a la energía. En consecuencia, se dará un salto en las tarifas de la electricidad y del gas.

Guzmán ya definió el nuevo esquema de que divide a los usuarios en tres categorías: el 10% más rico no recibirá subsidio; un 25% mantendrá tarifa social; y el resto – sectores medios- percibirán un incremento en torno al 45%. Este esquema debería ser oficializado por el presidente Alberto Fernández en junio. Sin embargo, los hombres de confianza de CFK en Energía, Federico Basualdo y Federico Bernal, anticiparon que no fueron consultados sobre la división y cuestionaron el plan. 

Según anticiparon en LN+, desde el entorno de la Vicepresidenta indican que un aumento del 43% de las tarifas solo reduciría un 11% de los subsidios energéticos este año. La exmandataria lo lee como un gesto demasiado amable de Guzmán para el FMI que tendría un fuerte impacto local. En medio de este escenario, los Federicos serán los soldados del kirchnerismo que dirimirían la batalla con el albertismo.