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El Intransigente
Alberto Fernández
El Presidente junto al canciller Santiago Cafiero.

POLÍTICA

Crisis sin fin: la batalla diplomática entre funcionarios de Alberto Fernández y Cristina Kirchner

Dentro de la Cancillería existen dos grupos de diplomáticos con posturas políticas opuestas. La disputa entre los afines a Oriente y los de Occidente.

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En la batalla interna dentro del Gobierno nacional parece abrirse un nuevo flanco de disputa: el diplomático. La vicepresidenta Cristina Kirchner apuntó en su última aparición contra la OTAN por “ponernos una base en Malvinas”. Su palabra hizo eco porque lo dijo ante parlamentarios europeos y al poder leerse como un guiño a Rusia en medio de la invasión a Ucrania. 

Expertos en la materia subrayan que la intervención de la exmandataría sería el preludio de una disputa diplomática entre el ala que responde a Cristina Kirchner y el núcleo de Alberto Fernández, encarnado en el canciller Santiago Cafiero en el plano de política internacional. En la trama de disputa de poder sobre el rumbo que tomará la Argentina frente al mundo incluye nombres de peso, informó NA.

Por el lado “albertista” se ubican los diplomáticos Jorge Arguello, actual embajador nacional en Washington; el subsecretario de Asuntos Latinoamericanos de la Cancillería, Gustavo Martínez Pandiani; y un funcionario con despacho en Casa Rosada, referenciado en el Vaticano y con rango de secretario de Estado, Gustavo Béliz.

En tanto, los referenciados K son el vicecanciller, Pablo Tettamanti, que fue embajador en Rusia en el Gobierno de Cristina Kirchner. Luego, dejó el Ejecutivo con el arribos de Cambiemos y, al volver el Frente de Todos al poder, el Instituto Patria lo ubicó como número dos de la Cancillería durante la gestión de Felipe Solá. Sin embargo, conservó el cargo y hoy es quien le sigue a Cafiero, con quien mantiene severas diferencias. 

Carlos Raimundi, la espada pro Rusia

A pesar de que Tettamanti es el número dos de la Cancillería, los expertos subrayan que los desacuerdos más importantes con la Casa Rosada residen en el despacho del embajador ante la OEA, Carlos Raimundi.

El diplomático fue eje de múltiples críticas el año pasado tras consolidarse como uno de los principales defensores del gobierno de Venezuela a pesar de que la administración de Alberto Fernández avaló un informe que denuncia graves violaciones a los derechos humanos por parte de Nicolás Maduro. 

Raimundi es parte de un grupo de “mosqueteros” de la vicepresidenta en Cancillería que también integran Sabino Vaca Narvaja, embajador en China; Eduardo Zuain en Rusia; y Luis Ilarregui en Cuba. Ahora, esta guerra que existe entre las segundas y primeras líneas del Palacio San Martín podría reflejarse en la respuesta oficial que debe hacer el país a la embajadora ucraniana ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

 La funcionaria de Kiev solicitó al organismo “un paso más” en su condena a la agresión de Rusia. Ahora, la OEA deberá pronunciarse al respecto y la postura que tome la Argentina será objeto de análisis.