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El Intransigente
La Plata
Foto: NA

SOCIEDAD

La Plata: renunció a su trabajo y le destrozaron el auto

El detonante fue la denuncia que Gisela, quien trabajaba en una panadería, presentó contra sus exempleadores.

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Gisela renunció a su trabajo en una panadería ubicada en La Plata, la capital de la provincia de Buenos Aires y luego denunció a sus exjefes porque al enterarse de su decisión le rompieron y le pintaron el auto. Una cronista de C5N contó este mediodía que la joven «le dijo a quienes eran sus empleadores que no quería trabajar más porque ya estaba agotada de sus malos tratos y mandó su carta de renuncia».

En esa línea precisaron que «poco después empezaron los llamados atosigándola y hostigándola», pero en el noticiero hicieron hincapié en que «eso no terminó ahí». «Hace unos días le destruyeron el auto», afirmaron y detallaron que «se lo escribieron todo y quienes lo hicieron son empleados de la panadería». Frente a ese panorama destacaron que «las cámaras de seguridad de la zona registraron todo lo sucedido».

Gisela se encontraba junto con la cronista del canal, quien recalcó que la joven «no quiere mostrar la cara pero no por vergüenza sino por miedo» y añadió que «había conseguido otro trabajo, pero lo tuvo que dejar porque tiene miedo de caminar sola por la calle». No obstante, la muchacha se animó a hablar y explicó que «tuve que dejar de trabajar porque mis exjefes sabían donde yo estaba trabajando y además tienen conocimiento de donde vivo yo en La Plata«.

En consecuencia, aseguró que «me pueden llegar a hacer cualquier otra cosa en cualquier momento» e indicó que «me pintaron el auto, me rompieron las dos ruedas». Sin quedarse callada, aseveró que «yo ya sé del tipo de gente que se rodean» y enfatizó que «yo lo único que hice fue dejar de trabajar. Nada más, no los molesté ni nada».

«Ellos mandaron gente a que me llamara y me molestara por teléfono», afirmó y remarcó que «después, lo que me hicieron con el auto». Al ser consultada sobre cómo era la relación con sus exjefes, Gisela contó que «trabajé en esa panadería durante dos años y medio y me cansé por el trato de la dueña. Además, nunca estuvimos bien pagos».

Más allá de ese contexto, recalcó que «nunca falté, es más me han venido a buscar para que trabaje días que no me correspondía y fui igual» y volvió a poner el foco en «la explotación y el maltrato de la dueña. Un día te trataba bien y otro día te trataba mal», aseveró. A modo de ejemplo, marcó que «he trabajado 15 horas parada sin poder sentarme».

«Nos controlaba constantemente a través de las cámaras, para ver qué hacíamos, que no hacíamos», subrayó e indicó que «cuando ha habido algún conflicto, me prohibieron hablar con ciertas compañeras». Acerca de cómo comenzó el hostigamiento luego de que ella renunciara, detalló que «primero me llamaron de números privados amenazándome» y remarcó que «cuando le pregunté quién era, me dijo el nombre y es un repartidor de la panadería».

Frente a ese panorama, contó que «el viernes fui a hacer la denuncia y en las cámaras se ve lo que le hicieron a mi auto. Además, hay testigos que identificaron a un chico en un moto», pero aclaró que «aun no hay detenidos» y añadió que «el viernes fue el último día que fui a trabajar, luego el domingo amplié la denuncia y a partir de ese día, no salí, estoy en mi casa».