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José Luis Espert

POLÍTICA

Camiones hidrantes y cárcel: el método de José Luis Espert para terminar con los «piquetes»

Según Espert, la respuesta es simple y de sentido común para solucionar los conflictos sociales de todos los días.





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José Luis Espert, diputado de Avanza Libertad, propuso una solución para terminar con los piquetes en la Ciudad de Buenos Aires. Casi como un lema de bandera ofreció tres términos como una fórmula mágica: policías, camiones hidrantes y cárcel. El dirigente no está dispuesto a ofrecer ninguna ayuda social y directamente considera que los manifestantes son un estorbo para la sociedad.

«Vamos a definir desde la permanencia durante todo el día en la puerta del Ministerio, hasta acampes y cortes de accesos a la Ciudad. Vamos a votar un plan de lucha progresivo. Se va a tomar una medida esa semana, del 14 al 16, y seguiremos tomando medidas cada vez con mayor intensidad», arremetió Eduardo Belliboni, líder del Polo Obrero en una entrevista para TN.

«Policía, hidrantes y cárcel», tuiteó Espert en su cuenta personal apuntando contra las declaraciones de Belliboni, en un claro mensaje de represión y dispersión con métodos anacrónicos. Si bien Espert defiende la libertad de expresión, considera que cortar las calles es un delito. Por otro lado, piensa que algunos delincuentes se merecen una bala por sus actos y luego critica a Venezuela, Nicaragua y Cuba por ser Estados violentos y dictatoriales.

Espert, un dirigente con contradicciones

El economista se ha animado en varias ocasiones a ofrecer soluciones para la inseguridad y el desorden del tránsito. Sin embargo, considera que el asalto violento al Capitolio de los Estados Unidos por fanáticos de Donald Trump fue un acto «demencial». Pero, no le molesta que la policía reprima hasta con el uso de la fuerza a manifestantes que protestan pacíficamente.

En vez de proponer soluciones para los más vulnerables como la generación de trabajo, nuevos planes sociales, aumentos o actividades laborales, prefiere la dispersión rápida. Así como un dirigente político debe hacer frente a las deudas del Estado con bonistas y el FMI, no puede mirar hacia el costado, cuando hay una pobreza del 40%.