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El Intransigente
Catamarca

POLÍTICA

Financieras: Con Raúl Jalil candidato, el Peronismo pierde el poder en Catamarca

Miles de estafados orientan su enojo contra la administración jalilista.

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(Por Juan Carlos Andrada).- Los catamarqueños que perdieron su dinero o quedaron en bancarrota por las financieras podrían descargar su enojo con el oficialismo provincial en las próximas elecciones en Catamarca. Los asesores del gobernador Raúl Jalil le advierten que –a pesar de las obras– hoy los números no le dan y que podría ser el responsable histórico de hacer que el Peronismo local pierda el poder en un escenario nacional que se presenta desfavorable para el Frente de Todos.

Jalil intenta de todas formas “despegarse” de las financieras, pero no puede. Rentas sellaba los contratos legalizando las operaciones, hay funcionarios que invirtieron y que no pueden justificar el origen del dinero, uno de los hermanos del gobernador (Andrés Jalil) estuvo muy ligado (económica y emocionalmente) a Edgar Bacchiani, entre otros detalles que hacen imposible que el Gobernador catamarqueño no sufra las consecuencias políticas electorales.

Al margen de la responsabilidad individual innegable, lo que nos interesa remarcar en El Intransigente son las consecuencias de cómo puede reaccionar el votante (consciente o inconscientemente) atento a que los afectados por las financieras son miles (se habla de 70, 80, 100 mil y más). El humor de los catamarqueños es malo porque se les tocó el bolsillo y le apuntan al Gobierno provincial, más específicamente a la administración jalilista, a Jalil. 

De hecho, así se lo marca el círculo más íntimo del Primer mandatario: “Hoy el poder se pierde si Usted va de nuevo. Pierde y la historia se lo van a cobrar de por vida”. El peronismo local se ve en el futuro gobernando con un Poder central de signo contrario, esquema en el que Jalil tiene menos margen político debido a los razonamientos zigzagueantes y extremos que tuvo en su reciente pasado y el exceso de coqueterismo con dirigentes ocasionales.       

El jalilismo ya venía complicado y las financieras fueron el golpe de suerte de una oposición que quiere encontrarla de rebote solo porque está parada en el área. Para peor, desde las financieras trascendió la amenaza no solo de publicar el nombre de los justicialistas o peronistas inversores sino de facilitar el uso de ese mismo dinero (aún no devuelto y mal habido o de dudosa procedencia) en contra del propio Peronismo gobernante.

Financiamiento oficial para la oposición o para combatirse a sí mismo, producto de su propia avaricia. Complejo panorama que explica la preocupación del Gobierno catamarqueño de turno y las ojeras del Gobernador. Imposible conciliar el sueño así.