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Desigualdad y pobreza: qué pueden hacer las empresas para cambiar el país

El sector privado debe animarse a contratar a las personas más vulnerables para aportar un cambio social positivo.

Mayra Arena, consultora sobre responsabilidad social y dirigente social peronista, manifestó que las empresas deberían flexibilizar sus métodos de selección de personal para el empleo operativo o básico pidiendo menos requisitos de estudios y apostando más dinero en la capacitación para disminuir la pobreza y la desigualdad. «Se puede lograr un cambio muy superior», indicó Arena.

«En general, la pobreza cuesta aceptarla en muchos lugares. No se los considera vecinos o son del Chaco o son de Santiago. En el caso del AMBA dicen que vienen del interior… siempre hay un tema para no reconocerlos. Eso es lo que hace que las provincias toleren cierto grado de desempleo estructural. Salir a buscar trabajo es una inversión demasiado costosa que no termina teniendo un rédito y ahí tenés un montón de desempleados que permanecen pasivos y sobreviven como pueden», comentó Mayra en La Nación+.

«Hay una diferencia enorme en lo que es el AMBA y el resto del país. La Patagonia es una cosa, pero Santa Fe es la provincia más parecida a la Argentina por una cuestión geográfica es larga y la gente del norte es muy pobre y la del sur es muy rica, entonces no se reconoce la legitimidad de los más pobres del norte», expresó Arena.

«Me gustaría que las empresas se animen a contratar a las personas que no necesariamente vienen con unos requisitos que ya querrían. Muchas veces las empresas piden ciertos requisitos para un empleo que no parece tan complicado. Por ejemplo, cuando se piden formaciones de grado para empleos que son básicos. Hoy el secundario es obligatorio, sin embargo, nunca pudimos bajar del 50% la deserción escolar», admitió la dirigente social.

«Los que salen del secundario no sé si salen preparados para el mundo laboral. Lo que te prepara para trabajar es trabajar. Es importante la primera oportunidad y animarse a dárselo a la persona que lo necesita más que los demás y que sabés que quizás tengas que invertir un poco más en la capacitación de esa persona. El Estado lo que hace es tratar de que no haya una miseria total», insistió.

«Las personas que no tienen empleo, lo consideran un problema y buscan enterarse de dónde hay trabajo y ese mantenerse activo es una señal positiva. Me preocupa cuando el desempleo no es un problema y son los lugares donde la pobreza es extrema… Creo que es minoritario, pero no podemos negar que existe la pobreza extrema, ahí tenemos que meternos nosotros (los militantes, el Estado y dirigentes sociales) y cambiarle la vida a la gente», señaló Mayra.

«Por un lado, están esos que sienten que desean un trabajo y no lo encuentran y no pueden pertenecer y eso los frustra. Por el otro lado, esa pobreza negada que es la que más me preocupa», reconoció la especialista que nació en un barrio vulnerable y hoy es licenciada en Ciencias Políticas y asesora en políticas para mejorar la calidad de la vida de los más pobres.