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SOCIEDAD

Ciudad de Buenos Aires: la “base operativa” de la secta de Villa Crespo

Nuevas sospechas en torno al desbaratamiento de una organización en la Capital Federal.

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En los últimos días, la Policía Federal desbarató una secta en el barrio de Villa Crespo, en la Ciudad de Buenos Aires. Allí descubrieron el edificio que funcionaba de “base operativa” del gueto, cuyos integrantes y líder están detenidos y acusados de aberrantes hechos. Toda la unidad completa fue allanada por orden del juez Ariel Lijo. Se trata del lugar donde vivían algunos de los imputados y también varias de las víctimas captadas por la organización.

En el noveno piso de Estado de Israel 4453/5, los efectivos encontraron una suerte de “museo”, donde se sospecha que sometían a las víctimas a quienes obligaban a ejercer prácticas sexuales, consignó NA. No obstante, lo que se conoce como “geishado”, lo ejercían sobre todo en otros dos inmuebles, uno ubicado en Corrientes al 4900 y otro en la calle Paraguay al 900, ambos en distrito porteño.

El edificio era habitado por muchas de las víctimas de la organización, pues se trataba de la denominada “familia biológica” quienes eran monitoreados por los líderes de la Escuela de Yoga. Según consta en el expediente, a muchas de las víctimas se les pidió mudarse a ese lugar y allí eran controlados.

También era un ir y venir de gente la planta baja, pues la Escuela de Yoga ofrecía allí “café” los martes y viernes de 20 a 21.30 donde intentaban captar nuevas víctimas, con charlas y talleres. Allí los responsables eran Carlos Barragán y Mariano Krawickz. El contenido de estas clases era de conocimiento exclusivo para los miembros, quienes tenían prohibido comentar o contar acerca de ellas a la gente “de afuera”, según señala la acusación fiscal.

Propiedades y autos embargados y bienes congelados

El juez Lijo dispuso este martes la inhibición general de bienes de los imputados en la causa y ordenó el embargo preventivo de 37 inmuebles y 13 automóviles. Las medidas cautelares de aseguramiento de bienes habían sido solicitadas por el fiscal Carlos Stornelli y sus colegas Alejandra Mangano y Marcelo Colombo, titulares de la Procuraduría contra la Trata y la Explotación de Personas (Protex), detallaron las fuentes.

La fiscalía solicitó además que se rechacen las excarcelaciones reclamadas por los imputados en los tribunales federales de Comodoro Py. En tanto, entre los bienes embargados se encuentran los domicilios allanados, el de Estado de Israel al 4400, y el edificio de Guardia Vieja 4072, donde se encontraba la clínica “CMI-Abasto”, consignó Télam.

A través de esa resolución, el juez también ordenó la inhibición general de bienes, la inmovilización y congelamiento de las cuentas y productos bancarios y al franjado de las cajas de seguridad que registrasen los imputados. También se bloquearon productos que pudieran registrar los imputados en el mercado de capitales, para lo que se libraron oficios a los registros de la propiedad inmueble y automotor correspondientes, al Banco Central y a la Comisión Nacional de Valores.

En total, fueron 19 personas las detenidas el viernes último, en el marco de 50 allanamientos realizados en la Capital Federal y el conurbano. Para los investigadores, Juan Percowicz era el creador y líder de la organización, pero bajo su orden había una línea de al menos 18 personas que lo secundaban y que tenían a su cargo los distintos “emprendimientos”.

Los tres ejes de la secta

La organización tenía tres grandes ejes de donde conseguir ingresos: uno era el sector de salud, que incluía la internación por adicciones, el suministro de psicofármacos, y el funcionamiento de una clínica en donde se prometía la “sanación”.  Un segundo eje era el “sobre ceremonial”, que se basaba en el pago mensual de US$ 200 por parte de los “alumnos” para ser parte de la organización, que podía llegar hasta la suma de US$ 10.000, dependiendo el alumno.

Por otra parte, a los “alumnos” se les apropiaban sus bienes y se los colocaba a disposición de la organización, haciéndolos firmar, en algunos casos, testamentos a favor de sus miembros. El tercer eje era la explotación sexual de alguna de sus “alumnas”. Esto último consistía en enviarlas “a mantener encuentros sexuales con personas de elevado poder económico para obtener dinero, protección y/o influencias”.