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El Intransigente
Jujuy

SOCIEDAD

Tráfico de drogas en Jujuy: cómo se venden y se consumen en las narices de la policía y los funcionarios

Con una de las aplicaciones de celulares más conocidas se puede comprar drogas con cualquier medio de pago.

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(Por Matilde Serra).- Las carrozas surcan la ciudad cultural, los chicos de los distintos colegios han trabajado meses para lograr estos colosos mecánicos que se mueven y trasladan a las reinas de cada una de las instituciones educativas de Jujuy. Pero, entre tanta algarabía, todo el mundo parece obviar dos realidades que le pegan en la cara. La primera es el hecho anacrónico y misógino de mantener un concurso de belleza entre adolescentes. La segunda es el indisimulable olor a marihuana que invade el predio.

Donde gobierna, hace seis años, Gerardo Morales, el consumo de drogas se multiplica sin parar. El primer llamado de atención se dio a mitad de años, cuando tres chicas resultaron intoxicadas con brownies de marihuana. Dos semanas después se encendió la segunda alarma cuando los docentes advirtieron que en las escuelas y sus alrededores se vendían drogas. El gobierno salió a negar lo segundo y tanto no se equivocaban. Las drogas no se venden en la esquina de las escuelas, la venta se hizo mucho antes y lo único que se hace en las inmediaciones de los colegios es la entrega.

Un aceitado sistema de narcotráfico crece bajo las narices de los funcionarios y nadie parece darse cuenta o preocuparse por detenerlo. Con apenas dos toques en el celular, El Intransigente hizo lo que la policía de Jujuy no logró hacer en meses. Se localizó donde operan los vendedores de drogas a la vista de todo el mundo. Una de las aplicaciones más conocidas de teléfono nos permite ver grupos donde se oferta, drogas, venta de material indecoroso que involucra a menores de edad y prostitución, entre otras cosas.

Lo grave es que, a diferencia de otras apps, en esta no hay que ser miembro del grupo para poder ver las ofertas de droga y demás delitos. Es imposible que nadie haya reparado en la existencia de este sistema. Lo advirtieron los docentes, los padres, hasta los mismos estudiantes, pero nunca se hizo nada. Desde que, Gastón, el hijo del Gobernador Gerardo Morales decidió empezar a sembrar marihuana para hacer aceite, la policía se relajó. Los controles del narcomenudeo prácticamente desaparecieron. Basta con leer los diarios para notar que hace meses que no se hace allanamientos ni detenciones, salvo las que realiza Gendarmería Nacional o la Policía Federal en las rutas.

Cannava, otro cuento chino en Jujuy

Gerardo Morales lleva a su hijo a todos los viajes, lo presenta como el ideólogo de Cannava. Esta empresa estatal produce aceite de marihuana para tratar distintas dolencias. Desde hace años repite el mismo leitmotiv, que Cannava proveerá al país de aceite, que se fabricará fibras textiles y bioplásticos, además que la empresa le dará trabajo a cerca de 2500 trabajadores jujeños.

Lo cierto es que cuatro años después de la fundación de la empresa, el aceite de cannabis aún no tiene aprobación de la Anmat. Solo se vende en algunas farmacias jujeñas y a un precio superior al de mercado. Poco más de 100 empleados trabajan en la empresa estatal que le costó a la provincia más de 7 mil millones de pesos. Con ese dinero se podrían construir dos hospitales de alta complejidad, que tanta falta hacen en Jujuy.