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Luli Fernández
Luli Fernández

ESPECTÁCULO

«Mi irrita»: el enojo de Luli Fernández por la pregunta que le hizo una seguidora

La modelo y panelista de Canal Trece, se mostró muy disgustada por un comentario sobre su cuerpo.

Salió con los tapones de punta y sin guardarse absolutamente nada. Y es que a Luli Fernández no le gustó para nada la pregunta que una seguidora de Instagram le dejó a través de un mensaje privado, al cual ella decidió responder públicamente delante del resto de los cibernautas. En el mismo, le preguntaba si estaba esperando otro hijo.

«Luli, tenés panza de embarazada, ¿no? ¡Me parece! Te la tapás mucho últimamente en las fotos», lanzó la usuaria, generando la respuesta de la modelo y panelista de «Socios del Espectáculo». «Lo comparto porque no salgo de mi asombro: primero porque me aterra la distorsión que tienen algunas personas sobre lo que ven en cuerpos propios y ajenos, que en esta foto me vea ‘panza de embarazada'», lanzó.

«Segundo porque me irrita que una mujer le pregunte a otra sobre si ‘esta embarazada’ 1) no estoy embarazada. Me costo años estarlo y no es un tema sobre el que deba preguntarse con tanta liviandad 2) cuando vamos a dejarnos de opinar sobre cuerpos ajenos? Y SIEMPRE las mujeres. JAMÁS tuve un mensaje de un pibe preguntándome si estaba embarazada porque me veía panza de embarazada», finalizó Luli Fernández.

Sobre su hijo

Luego de que naciera Indalecio, de casi cuatro año, la modelo explicó el motivo por el cual le habían puesto ese nombre. «Indalecio significa ‘enviado de Dios’. Con Cristián, mi marido, aceptamos su voluntad de llamarse así. ¿Cómo SU voluntad? Estábamos en pleno proceso de búsqueda. En un lapso muy corto de tiempo en dos oportunidades distintas nos topamos con el nombre de manera muy clara. Yo no lo había escuchado jamás», comentó.

«Las escenas fueron concretas. Una más frívola que la otra, pero no por ello menos notoria para nosotros. Estábamos en un evento por mi trabajo a donde Cristián me había acompañado cuando escucho a un papá llamar por Indalecio a su hijo. A los pocos días viajamos a Salta. Siendo domingo al mediodía la gente llegando a la iglesia. Nos detuvimos un momento a contemplar. ¿Vieron cuando parás a disfrutar de una imagen, un paisaje… algo bello?», indagó.

«Había un silencio muy particular. En eso, reparo que la Iglesia se llamaba San Indalecio. Nos miramos, no tuve que mostrarle nada. El también lo había leído. Nos sorprendió. Otra vez ese nombre. A las pocas semanas me enteré de que estaba embarazada. De curiosidad busque qué significaba Indalecio. Allí me encontré con su definición: enviado/mensajero de Dios. Si era varón, así se iba a llamar», finalizó.