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Morata y Fullkrug: los nueves clásicos vuelve a la escena

España y Alemania disputaban un partido sumamente atractivo que ninguno de los dos podía destrabar hasta que ingresaron centrodelanteros de perfil más clásico (Morata y Fullkrug).

El partido no decepciona. La intensidad impresiona y en el estadio de Al Bayt nadie quiere ni puede distraerse ante la certeza de lo inminente. Se convirtió en una batalla táctica, una partida de ajedrez, entre dos campeones del mundo. España despliega su modernizado tiki taka al son de Pedri y Alemania se entrega a las ejecuciones centelleantes de Jamal Musiala. Con tres de los mejores mediocampistas del mundo sobre el campo de juego, el trámite no tiene goles pero abundan los detalles tácticos. Manuel Neuer primero y Unai Simón después se lucen con intervenciones brillantes. Morata y Fullkrug, nueves clásicos cambiaron el panorama del partido.

Más allá de los matices, España y Alemania tienen puntos en común en sus formaciones. El más evidente es ofensivo. Ninguno de los dos suele alinear a un nueve clásico en su once titular y tampoco lo hicieron en la noche de Doha. La referencia más avanzada de los Teutones fue Thomas Müller, el paradigma de Raumdeuter. Es un intérprete de espacios que se mueve con total libertad por todo el frente de ataque para detectar las grietas defensivas. Luis Enrique mantuvo al tridente del debut conformado por Dani Olmo, Marco Asensio y Ferrán Torres. Se trata de un trío que rota permanentemente en funciones y roles.

Pero ninguno de los dos podía convertir. Entonces Luis Enrique fue el primero en mover piezas. Afuera Torres, adentro Álvaro Morata como punta de lanza para fijar a los centrales y aguantar la pelota para la llegada de la pareja Asensio-Olmo, ahora escorada en los flancos. Morata, el delantero del Atlético Madrid, siempre está bajo escrutinio. La incertidumbre se volvió una costumbre: cada mercado de pases es una novela. Su trayectoria lo refleja: en los últimos cinco años vistió las camisetas del Chelsea, del Atleti y de la Juventus.

Pero en la Selección es otra historia. Recuperado de una pequeña rotura que lo hizo asustar ante la posibilidad de perderse la Copa Mundial, Morata está cumpliendo el rol de revulsivo en Qatar 2022. Tras haber celebrado en la goleada ante Costa Rica, en una de sus primeras intervenciones ante Die Mannschaft anticipó a Niklas Süle tras un centro envenenado de Jordi Alba y desvío la pelota con una sutileza de su empeine para destrabar el 0-0. “Sabía que Jordi me la podía poner ahí y que tenía que pegarle de primera porque sino podía llegar el defensa”, dijo.

El tanto, una factura propia de un ariete clásico en el corazón del área, le permitió alcanzar a Fernando Hierro como el quinto máximo goleador en la historia de su país. «Muchas veces he pensado que no jugaría un Mundial. El día de la lista tenía dudas, no escuchaba a nadie. Mi mujer no sabía qué me pasaba. Fue como cuando te enteras de los Reyes Magos, la misma sensación»

Para Morata, que no tiene inconvenientes en cumplir el papel que por ahora le asignó el entrenador, sus goles son una devolución de la confianza que Luis Enrique depositó en él. “Me ayudó muchísimo. Es difícil explicarlo. Confió en mí en el momento más difícil, no solo de mi carrera porque he pasado otros momentos malos, de mi vida personal también. Sentía que tenía todo un país en contra, era una situación muy difícil y él se puso ahí y me defendió contra todos. Yo lo único que trato es devolverle esa confianza y todo lo que ha hecho por mí”, explicó en una entrevista en Radio Marca.

España ganaba y la derrota dejaba al tetracampeón nocaut, al borde de su segunda eliminación consecutiva en la fase de grupos de una Copa Mundial. Hansi Flick estaba obligado a reaccionar. Actúo en consecuencia con tres modificaciones: ingresaron Leroy Sané, Lukas Klostermann y Niclas Füllkrug en lugar de Ilkay Gundogan, Thilo Kehrer y Thomas Müller.

Contra las cuerdas, Flick también modificó su dispositivo con el objetivo de aumentar su presencia dentro del área. Sin los nombres propios de otras épocas y ante la baja por lesión de Timo Werner, el antiguo entrenador del Bayern Munich sorprendió con la convocatoria de Füllkrug. El centrodelantero de 1.89 metros y 29 años viste la camiseta del Werder Bremen -también su club formador- desde su regreso en 2019 y es el segundo máximo goleador de la actual Bundesliga

Hasta noviembre, nunca antes había vestido la camiseta germana. Su presentación fue, con gol incluido, en el amistoso ante Omán. Ya en la Copa Mundial, y cuando Alemania se preparaba para otro fracaso, apareció en todo su esplendor para rescatar a su país con un bombazo inatajable para Unai Simón. El héroe anónimo, la estrella inesperada que puede asumir el rol de arma secreta, acababa de igualar el partido más laureado de la primera fase.

Su apellido ya tiene un lugar reservado en la historia de tanques alemanes, un linaje que cuenta con Gerd Müller y Miroslav Klose como nombres más rutilantes. Sin su talento ni jerarquía, Füllkrug cumple a la perfección con las características del típico ariete alemán. Para Flick, al igual que Morata para Luis Enrique, es un recurso táctico al cual recurrir para destrabar escenarios adversos, para oxigenar la salida de sus respectivos equipos, para fijar a los centrales rivales y abrir nuevos espacios o simplemente para adquirir mayor relevancia en el juego aéreo.

Toni Kroos, ya retirado del fútbol internacional, lo comparó con otros nombres importantes de su historia. «Hemos tenido algunos jugadores como él con Miro (Klose) y Mario Gómez. Creo que ese tipo de jugadores pueden ayudarte en determinadas situaciones, y Hansi lo sabe».

Lucke -gap en inglés, brecha en español- no encaja exactamente en el modelo de delanteros veloces, intensos y móviles que pretende Flick pero justamente su perfil lo convierte en un recurso valioso. El propio Danny Röhl, asistente de Flick, lo reconoció en una entrevista con DW: «Si necesitamos alguien para los 20 minutos que sea un cazador en el área y que tenga gol, por supuesto que es una opción».

Alemania y España no son las únicas selecciones de Qatar 2022 que apuestan por una dinámica ofensiva con la seguridad de tener un as bajo la manga en el banco de suplentes. El otro caso exitoso, Rob Page lo hizo en el debut de Gales ante Estados Unidos a partir del ingreso de Kieffer Moore.