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Ucrania desconfía de la retirada de Rusia

Moscú abandonó la ciudad de Jersón. Ucrania recuperó doce asentamientos, pero desconfía de la retirada rusa.

Este jueves, las tropas de Ucrania avanzaron y un tramo del frente de combates quedó desierto después de que Rusia ordenó uno de los mayores repliegues desde el comienzo de la guerra, si bien Kiev advirtió que los rusos aún podrían convertir a Jérson en una «ciudad de la muerte» durante la retirada.

La cadena de televisión estatal ucraniana mostró a un pequeño grupo de soldados ucranianos cuando eran recibidos por residentes alegres en el centro de la aldea de Snihurivka, unos 55 kilómetros al norte de la ciudad de Jérson. Una bandera ucraniana ondeaba en la plaza detrás de ellos.

«Hoy, 10 de noviembre de 2022, Snihurivka fue liberada por las fuerzas del 131º Batallón de Inteligencia. ¡Gloria a Ucrania!», declaró un comandante, mientras decenas de lugareños aplaudían, vitoreaban y filmaban a los soldados con sus teléfonos.

El jefe del Ejército ucraniano, Valeriy Zaluzhnyi, dijo que las tropas avanzaron 7 kilómetros en las últimas 24 horas y recuperaron 12 asentamientos en el sur, aunque no confirmó si Rusia se estaba retirando de verdad, como anunció. «Seguimos realizando la operación ofensiva de acuerdo con nuestro plan», expresó, según replicó Reuters.

Cautela ante la retirada de Rusia

Si Rusia implementa su retiro de un área que el presidente Vladimir Putin declaró anexada hace un mes, sería su mayor repliegue desde que sus fuerzas fueron expulsadas de las afueras de Kiev en marzo, y un claro cambio en el impulso de conflicto que ya lleva nueve meses.

Moscú ordenó el miércoles a sus tropas que se retiraran de todo el cinturón controlado por Rusia en la orilla occidental del río Dnipro, incluida la ciudad de Jérson, la única capital regional que había capturado en la guerra. Hasta ahora, las autoridades ucranianas se han mostrado cautelosas en público, advirtiendo que los rusos aún pueden estar planeando sembrar la destrucción durante la salida.

Mykhailo Podolyak, asesor del presidencial ucraniano, expresó que Moscú quería convertir a Jérson en una «ciudad de la muerte», poniendo minas y trampas en todas partes, desde apartamentos hasta alcantarillas, y que tiene planes de bombardear la ciudad desde el otro lado del río. «Así es como se ve (el) ‘mundo ruso’: vino, robó, celebró, mató a ‘testigos’, dejó ruinas y se fue», expresó.