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Forcejeos, espuma y “el que no salta es un inglés”: mal momento de un periodista de la CNN en el Obelisco

Mientras los hinchas argentinos aguardaban el micro de la Selección -que terminó desviándose- sobre la Avenida 9 de Julio.

La caravana de la Selección Argentina campeona del mundo no pudo llegar al Obelisco. Esto se debió a la gran multitud que se congregó en el microcentro porteño, además de la gran concentración a la salida del predio de la AFA en Ezeiza. En medio de los festejos, un periodista de la cadena CNN pasó un mal momento durante un móvil desde la Avenida 9 de Julio, el cual incluyó forcejeos con hinchas argentinos, espuma y el cántico “El que no salta es un inglés”.

El corresponsal de CCN se llama Stefano Pozzebon, y pasó un acalorado momento mientras hacía un móvil para los estudios centrales. Pozzebon se encontraba trasmitiendo desde el Obelisco cuando los hinchas comenzaron a llenarlo de confeti y de espuma carnavalesca, impidiéndole hablar. De hecho, al periodista llegaron a alcanzarle un trapo para poder limpiarse la cara, ya que la tenía completamente cubierta.

Mientras la conductora, desde los Estados Unidos, del noticiero le consultaba por la algarabía y excitación del pueblo argentino tras haber conseguido su tercera Copa del Mundo, el periodista intentaba hacer su crónica en medio de personas que le arrojaban cosas, lo hacían saltar e incluso le sacaban el micrófono para largar un “Vamos Argentina”, y también insultos a los franceses.

Frente a ello, Pozzebon se mantuvo estoico, aunque tuvo un leve forcejeo cuando un eufórico fanático intentó sacarle el micrófono. Cuando esto último sucedió, el corresponsal de CNN pidió disculpas y siguió relatando el ambiente. Seguidamente, la gente, desatada y expectante, al notar que el periodista hablaba en inglés, comenzó a entonar el clásico cantó “El que no salta es un inglés”.

En medio de una locura generalizada, el periodista aguantó las agresiones y nunca cortó su relato, en vivo. “’¿Qué está haciendo la gente? Sé que están eufóricos’”, llegó a indicarle la conductora desde el estudio. “Es pura pasión y una celebración sudamericana por el fútbol”, intentó definir el cronista para bajar los decibeles de lo que verdaderamente le estaba pasando. Por suerte, la situación no se trasladó a mayores.