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MUNDO

El clima no le da tregua a Brasil: miles de evacuados y más de 80 muertos

Las tormentas han afectado a más de dos tercios de las casi 500 ciudades del estado de Rio Grande do Sul, dejando a unas 122.000 personas evacuadas.

Brasil

Las fuertes lluvias que azotan Rio Grande do Sul han causado la muerte de al menos 83 personas, informaron este lunes las autoridades, mientras que más de un centenar siguen desaparecidas. Las tormentas han afectado a más de dos tercios de las casi 500 ciudades del estado de Brasil, dejando a unas 122.000 personas evacuadas.

Las inundaciones provocadas por las tormentas han destruido rutas y puentes en varias ciudades, al tiempo que han provocado aludes de tierras y el derrumbamiento parcial de una presa en una pequeña central hidroeléctrica. El gobernador del estado, Eduardo Leite, ha subrayado que el número de muertos «debería aumentar considerablemente a medida que los equipos de rescate accedan a más regiones».

Según la secretaria de Defensa Civil de Rio Grande do Sul afirmó que 111 personas seguían desaparecidas, un número que también ha ido aumentando en los últimos días. El jefe de Estado brasileño, Lula da Silva, visitó Porto Alegre el domingo con la mayor parte de su gabinete, y afirmó que la burocracia no impediría al gobierno reconstruir el estado.

Recorrida de Lula y el Gobierno de Brasil

En su recorrida, lo acompañaron los presidentes del Senado, Rodrigo Pacheco, y de la Cámara de Diputados, Arthur Lira, además del titular de Supremo Tribunal Federal, Edson Fachin. Da Silva indicó que el Ministerio de Ciudades buscará nuevos terrenos para las familias que perdieron sus viviendas en lugares de riesgo, informaron las agencias Reuters y Xinhua.

Mientras tanto, el Ministerio de Trabajo establecerá una compensación por daños para las empresas y evitar así la falta de pago a los trabajadores, según informó la agencia de noticias. «Debemos actuar de manera preventiva para reducir el impacto de los eventos climáticos extremos», comentó el mandatario brasileño, al agregar que se necesita «ver con antelación qué desgracias pueden pasar para poder trabajar».