El mercado de apuestas online, desde hace ya varios años, atraviesa un crecimiento álgido, en proporción con la diseminación de discursos que fomentan la producción de dinero fácil y rápido. Entre las juventudes, el acceso a billeteras virtuales desde la edad, en promedio, de 13 años y el universo de las apuestas deportivas operan como las llaves que dan acceso a un universo que, en la mayoría de los casos, deviene incontrolable y culmina comprometiendo no solamente la economía de la familia, sino también la propia psiquis del usuario y de su entorno.
Dentro de las «buenas prácticas» que distintos especialistas y organismos proponen poner en práctica desde las instituciones, se cuenta la de involucrarse, estar al tanto acerca del tema y establecer diálogos sin caer en juicios, de modo que “chicas y chicos sientan que tienen un canal de conversación y apoyo abierto para hablar cuando lo necesiten”.

Asimismo, se enfatiza el llevar a cabo un seguimiento de la manera en que las y los jóvenes hacen uso de las billeteras virtuales, con el objetivo de detectar a tiempo posibles gastos relacionados con el empleo de plataformas de apuestas online. Una índice determinante está estrechamente ligado con el monto de la pérdida. Es fundamental, en ese sentido, no minimizar el problema incluso cuando aquella pérdida resulte nimia o irrelevante en términos económicos.
Regulación de la exposición
Un aspecto central a tener en cuenta tiene que ver con el uso de pantallas de las infancias. En materia de apuestas online se aconseja de manera enfática establecer normativas de uso, como así también límites. Así, por ejemplo, pueden imponerse franjas horarias para el uso de dispositivos y momentos de desconexión supervisados. Asimismo, es importante establecer reglas en lo respecta a la protección de datos personales. Para esto, la comunicación y el diálogo cotidiano es central.
En pleno florecimiento de discursos que celebran y fomentan la obtención de dinero inmediata mediante las apuestas online, se aconseja explicar esos discursos fuera de toda romantización, como así también el trasfondo de los mensajes de las publicidades. Una buena idea en ese sentido, es utilizar esos discursos a la manera de disparadores para abrir el diálogo acerca del tema.

Lo mismo sucede con el rol de los influencers. El objetivo principal es “abrir la conversación sobre su modelo de negocios y la publicidad encubierta. Invitar a buscar referentes en los cuales sentirse representados evitando las expectativas inalcanzables y los estereotipos”.
Una vez traspasado el tiempo de alerta y la familia o institución de que se trate sospecha que, efectivamente, puede estar frente a un caso de ludopatía infantil, el consejo de Unicef y Bienestar Digital es que, en paralelo con la fase de diálogo, se acuda a algún profesional en materia de salud mental, a equipos idóneos y se suspendan, dentro de lo inmediato, las distintas alternativas de métodos de pago digitales.