El dólar volvió a encender las alertas en el Gobierno. Mientras el presidente Javier Milei apuesta todo a consolidar la baja de la inflación como eje de su capital político, la cotización del dólar a futuro comenzó a desmarcarse de las proyecciones oficiales y tensiona las reservas del Banco Central, justo cuando se espera el ingreso de fondos frescos tras el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Según los contratos negociados en el mercado de futuros, el tipo de cambio para fines de mayo se ubica en torno a los $1177, contra los $1099 que proyecta la hoja de ruta oficial. Esa diferencia de casi 7% revela que el mercado comienza a anticipar una posible corrección cambiaria si no llegan señales contundentes. El dato más sensible: el BCRA ya vendió más de USD 1600 millones desde el 14 de marzo.
El desafío de sostener el ancla cambiaria
El Gobierno sabe que la estabilidad del tipo de cambio es un componente clave para contener los precios. Es el mismo mecanismo que le permitió bajar la inflación del 25,5% de diciembre al 2,4% estimado para marzo. Cualquier disrupción en esa dinámica puede poner en jaque no solo los precios, sino el relato económico que le dio fuerza a La Libertad Avanza (LLA).
En ese contexto, la administración de Milei apuesta a acelerar el nuevo entendimiento con el FMI, que podría implicar el ingreso de USD 20.000 millones para reforzar las reservas y mejorar la capacidad de intervención del BCRA. El ministro Luis Caputo ya inició gestiones ante Kristalina Georgieva y busca mostrar poder de fuego ante el mercado.
El campo y la falta de divisas
Otro factor que complica el panorama es la abrupta caída en la liquidación de divisas por parte del agro. Según datos oficiales, el ingreso de dólares del campo se desplomó de 300.000 toneladas diarias a apenas 20.000 desde el 17 de marzo. La relación entre esa retracción y la expectativa devaluatoria es directa.
Desde el equipo económico reconocen la pulseada. La baja de retenciones a la soja, que pasó del 33% al 26% y rige hasta el 30 de junio, no logró revertir la tendencia. Federico Furiase, director del BCRA y mano derecha de Caputo, fue designado para sondear a las principales terminales agrícolas en busca de una señal.
El problema de los dividendos retenidos
Mientras tanto, hay más de USD 6.000 millones de utilidades que las empresas extranjeras no pueden girar por el cepo, lo que suma presión a la demanda futura de divisas. Ante este escenario, el Gobierno evalúa alternativas como la emisión de un nuevo bono para canalizar esos pagos. En enero, varias compañías rechazaron esa propuesta.
Algunas firmas, como Central Puerto, ya resolvieron pagar dividendos en bonos soberanos como el GD30, el GD35 o títulos Bopreal. Es una muestra clara de cómo las distorsiones heredadas del kirchnerismo obligan a mecanismos paralelos para normalizar el flujo financiero corporativo.
La Casa Rosada apuesta a contener la chispa
En paralelo, el Ejecutivo detectó un freno en la tendencia de desinflación. Los aumentos del dólar en marzo ya se reflejan en algunos precios regulados, y sectores como el de salud privada están siendo persuadidos desde el Estado para moderar sus ajustes. Gabriel Oriolo, titular de la Superintendencia de Servicios de Salud, pidió colaboración directa a clínicas y hospitales.
El Gobierno también enfrenta los desafíos operativos que implica avanzar con la reforma del Estado. La liquidación de Casa de Moneda es un caso testigo: sin fondos, dejó de producir patentes y estampillas, pero aún mantiene contratos vigentes. Nadie quiere hacerse cargo del proceso, lo que revela la resistencia que persiste en estructuras que el kirchnerismo había convertido en cajas.
Una pulseada política con fondo económico
El frente cambiario no solo es económico: tiene un fuerte componente político. Si el dólar desordena el proceso desinflacionario, La Libertad Avanza podría ver afectada su base electoral de cara a octubre. Por eso, Milei pone todo el peso del Gabinete en evitar que esa chispa se convierta en incendio.
La venta de activos del Estado, como las centrales San Martín y Belgrano, será otro paso relevante. El objetivo es recaudar fondos, reducir el déficit y continuar el sendero de liberalización económica. Para ello, la Secretaría de Energía ya pidió a las empresas recomendaciones para reordenar el sector bajo nuevos criterios de mercado.
Las reformas estructurales que impulsa el Presidente requieren tiempo, respaldo político y condiciones macroeconómicas estables. Por eso, el dólar es hoy más que una variable: es el termómetro que puede definir la continuidad del programa de gobierno y la profundidad de los cambios.