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SOCIEDAD

Châteauneuf-du-Pape: el vino exclusivo de los papas

El Valle francés del Ródano constituye una región vitivinícola muy valiosa que ofrece algunas de las mejores uvas del mundo; a partir de ellas se elabora esta denominación de origen que resultó clave para el Pontificado.

Chateauneuf du Pape

Châteauneuf-du-Pape es una denominación de origen francesa bien conocida por sus intensos vinos tintos de mezcla a base de garnacha. Oficialmente, la región produce vinos tintos y blancos con hasta 13 variedades de uva diferentes. De hecho, extraoficialmente, se utilizan 20 variedades propias de la región. Se trata de una Denominación de Origen Controlada (DOC) situada en los alrededores del pueblo de Châteauneuf-du-Pape, en la región vinícola del Ródano, al sureste de Francia. Es una de las denominaciones más reconocidas del sur del valle del Ródano, y sus viñedos se ubican, además, en los pueblos vecinos de Bédarrides, Courthézon y Sorgues, entre Aviñón y Orange.

Châteauneuf-du-Pape puede traducirse de manera literal como «El nuevo castillo del Papa» y, en efecto, los orígenes de esta denominación están sensiblemente vinculados a la historia papal. Así pues, en el año 1309, el papa Clemente V, antiguo arzobispo de Burdeos, trasladó el papado a la ciudad de Aviñón. Clemente V y los posteriores «Papas de Aviñón» eran considerados grandes amantes de los vinos de Borgoña y contribuyeron de manera sensible a su promoción durante los 70 años del papado de Aviñón.

Por esos años, la vitivinicultura en los alrededores de Aviñón no se caracterizaba por ser precisamente ilustre. Si bien es cierto que el papado de Aviñón contribuyó de manera significativa a la fama de los vinos de Borgoña, promovió asimismo la viticultura de la zona circundante, concretamente la zona situada entre cinco y diez kilómetros al norte de Aviñón, cerca de las orillas del Ródano. Antes del papado de Aviñón, la viticultura de esa zona había visto sus orígenes y se sostuvo por obra de los obispos de Aviñón, aunque se destinaba de manera fundamental al consumo local.

La tierra que pasó la prueba del tiempo

En efecto, fueron los papas, durante su residencia en Aviñón durante el siglo XIV, quienes descubrieron el terroir privilegiado de Châteauneuf-du-Pape. De hecho, bajo el pontificado de Juan XXII, el pueblo se convirtió de manera oficial en la residencia de verano del papado. A lo largo de la época galorromana, es muy probable que la vid ya cubriera el territorio de Châteauneuf-du-Pape.

Sin embargo, los primeros vestigios escritos de su existencia datan incluso desde 1157. Fiel a la tradición local, Geoffroy, obispo de Aviñón, quien plantaba y administraba la finca él mismo, poseía un viñedo en su feudo de Châteauneuf-du-Pape. Pero concretamente fueron los papas quienes, a partir del siglo XIV, impulsaron de manera notable la viticultura en la zona.

En 1314, Clemente V, el primer papa de Aviñón, dio con la riqueza del terroir de Châteauneuf-du-Pape. Su sucesor, Juan XXII, le concedió su nobleza: bajo su gestión, el viñedo floreció, extendiendo su fama más allá de las fronteras del Condado Venaisino. Así, mandó a construir una poderosa fortaleza en las alturas del pueblo que, con el paso de los años, se convirtió en el hospicio de verano de los papas de Aviñón.

Sobre todo, concedió a los vinos producidos allí el tan codiciado título de «Vin du Pape», que por entonces adornaba la célebre mesa del Palacio de los Papas en Aviñón. Los pedidos anuales alcanzaban la escandalosa cifra de más de tres mil litros. Durante las festividades que se celebraban allí, se servía a embajadores y otros representantes de cortes extranjeras, quienes, obnubilados, lo promocionaban a su regreso a sus países. Rápidamente, comenzó a exportarse en barricas a Italia, Alemania y Gran Bretaña.

Características del vino

En términos generales, una buena botella de Châteauneuf-du-Pape Rouge rebosa de intensos sabores a frambuesa y ciruela. A medida que el vino madura, se perciben notas de cuero espolvoreado, carne de caza y hierbas. Los francófilos, y los propios franceses, llaman a esta mezcla de hierbas «garriga«, por los matorrales de salvia, romero y lavanda de la región. Por si fuera poco, el Châteauneuf-du-Pape Rouge suele concluir con un toque dulce a frutillas que se percibe en la garganta gracias a su alta concentración alcohólica. El final varía de dulce a salado, según la añada.