Con el mercado formalmente cerrado, Boca encontró una ventana inesperada para sumar jerarquía. La operación de Rodrigo Battaglia habilitó un cupo extra, y la prioridad quedó marcada: un centrodelantero para cubrir bajas y dar respuestas inmediatas.
En ese escenario, la mesa chica ya redujo el abanico a dos candidatos. La decisión, aseguran puertas adentro, no se estirará.
Dos candidatos, una sola camiseta
Los nombres que concentran el análisis son Matías Arezo y Ezequiel Chimy Ávila. Ambos fueron ofrecidos y terminaron convenciendo al área deportiva; sin embargo, la consigna es clara: llega uno u otro.
Según el entorno que sigue la negociación, Juan Román Riquelme tomará la determinación final en el corto plazo. El elegido será el tercer refuerzo del ciclo; el restante quedará descartado.
El mensaje del ‘Chimy’ y el contexto de la decisión
En medio de los rumores, Ávila optó por la cautela tras un partido con Betis.
“Yo pienso en el día a día, en hacer mi trabajo. Lo que pase mañana nunca se sabe”, expresó, y añadió: “Lo extradeportivo es cosa del representante y la directiva”.
Su perfil probado y su experiencia pesan, pero la ecuación no se resuelve solo por nombre: también cuentan timing, condiciones y encaje inmediato.
Arezo, el otro ‘9’ que seduce a Boca
El caso Arezo sorprendió. Sin antecedentes fuertes con Boca, llegó a la carpeta tras un segundo semestre 2025 destacado en Peñarol, donde firmó 12 goles en 24 partidos.
Su situación contractual agrega matices: está cedido y su pase pertenece a Grêmio, que lo adquirió en 2024. Un esquema que exige ingeniería fina, pero que gusta por presente y proyección.
Con el reloj corriendo y el cupo habilitado, Boca encara horas decisivas. Dos candidatos, una decisión y un ‘9’ que debe llegar ya.
