El avance de Estados Unidos sobre el régimen venezolano abrió un nuevo escenario político y judicial en la región. Según afirmó el excanciller y exvicepresidente Carlos Ruckauf, el plan impulsado por Donald Trump junto con la DEA tiene un objetivo central: desarticular la estructura del chavismo y forzar una transición, con Diosdado Cabello como principal apuntado.
Las definiciones surgieron durante una entrevista radial en El Observador, donde Ruckauf analizó el trasfondo legal y político de la ofensiva estadounidense. Allí sostuvo que Washington no está comprometido con una figura en particular, sino con un esquema que garantice control territorial, militar y judicial en Venezuela tras la salida de Nicolás Maduro.
El rol clave de Cabello y la doctrina judicial de EE.UU.
Ruckauf explicó que Cabello es el único miembro de la actual cúpula chavista que comparte causa judicial con Maduro en Estados Unidos, lo que lo convierte en un blanco prioritario. En ese marco, recordó que la legislación norteamericana habilita la captura de personas acusadas de delitos graves contra su seguridad nacional en cualquier parte del mundo, bajo la doctrina de “mal capturado, bien juzgado”.
Según el excanciller, esta lógica es la que permite operaciones extraterritoriales como la que terminó con Osama bin Laden y se apoya en fallos de la Corte Suprema estadounidense. En ese esquema, los responsables de ejecutar la orden no pueden ser juzgados dentro de EE.UU.. Por supuesto, siempre que exista un pedido formal de un juez federal.
Una transición negociada con control militar
De acuerdo con el análisis de Ruckauf, la estrategia estadounidense incluye negociaciones con sectores del poder venezolano para reordenar la cúpula militar. En ese proceso, la DEA trabajaría junto a Delcy Rodríguez para identificar qué generales no estarían vinculados al narcotráfico. Y con el objetivo de facilitar una transición sin ruptura total del aparato de seguridad.
El lugar de María Corina Machado
Ruckauf también se refirió a María Corina Machado, a quien describió como una figura con fuerte respaldo popular pero sin control armado. En ese sentido, consideró que su rol será clave en la legitimidad política del proceso, aunque insuficiente sin un reordenamiento previo del poder militar.
Finalmente, planteó que este proceso podría derivar en revelaciones sobre el financiamiento internacional del chavismo. Además de su vínculo con otros gobiernos de la región, incluida la Argentina. Señaló que una sentencia clave en Estados Unidos, prevista para febrero, podría aportar pruebas sobre el uso de fondos de PDVSA para operaciones políticas en América Latina y Europa.
