Claro está que Analía Franchín es una de las periodistas más destacadas de la industria. Con una extensa carrera en los medios de comunicación, logra destacar semana a semana tanto por su información como por sus filosos comentarios. Pero en esta oportunidad sorprendió con una confesión personal.
En conversación con Tatiana Schapiro para Infobae, Analía Franchín sorprendió al revelar que lidia con TOC, trastorno compulsivo obsesivo. A corazón abierto, la periodista explicó el término y reveló que se trata de una condición con la que lidia desde su niñez, de la cual recibió diagnóstico recién en su adultez.
«La gente cree que el TOC es solamente el que se lava mucho las manos o no pisa la raya. Es muy complicado, jodido y doloroso: te hace sufrir mucho mucho mucho. Tengo que hacer sí o sí una cosa porque sino, algo va a pasar. Sos re consciente de que no va a pasar nada, que no tiene ningún sentido, pero no podés vivir si no lo hacés», describió.
Analía Franchín contó que los síntomas aparecieron cuando era tan solo una niña, pero sus padres no lo notaron, o al menos no lo entendían. «Me soplaba mucho los ojos, tiraba besos al cielo, no podía ver patentes que terminaran con el número 2», recordó la periodista de A la Barbarossa (Telefe). Recién 20 años después apareció el diagnóstico.
Entonces recordó diversas experiencias que vivió cuando era pequeña y que fueron causadas por el TOC: «Cuando se me moría un animal, lo enterraba y lo desenterraba. Yo tenía ocho, nueve años, y había enterrado al hámster con una foto mía y entonces, tenía que sacarla. Después, pobrecito, no podía volver a meter al hámster muerto, entonces lo escondí en una caja en el techo de mi casa».
«Iba todos los días a estar un ratito con él: lo besaba, lo abrazaba, lo cuidaba y lo protegía; le hablaba. Te imaginarás: el hámster ya estaba azul, podrido… Y me lo tiraron a la basura. No los juzgo, hicieron lo que pudieron», relató. Hoy Analía Franchín sigue el tratamiento indicado por su psiquiatra: «Hay acciones que sé que voy a repetir toda la vida, pero tengo el pensamiento más controlado y me hace bien».

