Para cualquier defensa no existe la manera de no vulnerarla y la zaga central de Boca es un claro ejemplo de ello ya que de los 22 goles que le marcaron desde que asumiera en este ciclo Miguel Ángel Russo y lo continuara Claudio Úbeda ante el fallecimiento de éste en octubre del año pasado, 16 son producto de la pelota parada según afirmó en su cuenta de la red social X (ex Twitter) el cronista Diego Monroig.
Anoche se sumaron a la colección de tantos en contra por esa vía los dos señalados por Santiago Núñez y Leandro González Pirez en Estudiantes de La Plata y el club boquense volvió a repetir antiguos axiomas, así que la tarea para estos días sería corregir los fallos no forzados que cometieron en defensa cuando reanuden los entrenamientos en el Predio de la localidad bonaerense de Ezeiza con vistas al partido de este domingo ante Newell’s Old Boys por la tercera fecha de la Zona A del Torneo Apertura.
Demás está decir que el balón parado es un arma de doble filo para el “Xeneize” puesto que también en esta clase de jugadas es necesario disponer de jugadores que sean un muro a la hora de marcar y que, para evitar cometer infracciones dentro o fuera de las áreas, procuren no agarrar a sus rivales o, si los llegaran a tomar, que la fuerza empleada no genere derrumbes dentro de las mismas.
Sin embargo, el hecho de que haya fragilidades en torno a la última línea del conjunto azul y oro obedece a que hay cuestiones defensivas que todavía persisten ya que, de lo contrario, no hubieran quedado evidentes como las de ayer a la noche en el estadio UNO donde sacó provecho el local al imponerse en el resultado y habiendo convertido dos tantos por la misma vía.
La responsabilidad de un jugador de Boca en el primer gol
Se verá entonces si contra la “Lepra” hay un leve mejoramiento porque es inexplicable que dos férreos centrales como Lautaro Di Lollo y, en especial, Ayrton Costa, quedaran en el centro de la escena y más el segundo que tuvo la total responsabilidad en la primera conquista que anotó Núñez para el anfitrión.
