La decisión del Gobierno nacional de habilitar la importación de equipamiento médico usado y reacondicionado desató una fuerte polémica política. Dirigentes de la oposición cuestionaron el anuncio oficial y acusaron al Ejecutivo de abrir la puerta al ingreso de “chatarra médica”, mientras que desde la Casa Rosada defendieron la medida como una herramienta para ampliar el acceso a tecnología sanitaria con menores costos.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, comunicó la medida a través de sus redes sociales: “A partir de ahora, las clínicas y hospitales de todo el país podrán importar equipamiento médico usado. Menos costos y burocracia, más calidad al servicio de la salud de los argentinos. Fin”. El mensaje generó rápidas reacciones de legisladores y ministros provinciales que salieron a criticar la resolución.
Uno de los más duros fue el diputado nacional opositor Esteban Paulón, quien publicó: “ARGENTINA, DE SEGUNDA MANO. ¿Qué festeja Manuel Adorni? Que Argentina será el depósito de los productos de segunda mano del mundo. Maquinaria pesada para minería y el agro, equipamiento médico, vehículos… De puertas abiertas para destruir la industria nacional”. El legislador vinculó la flexibilización con un impacto negativo sobre la producción local.
También el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, apuntó contra la decisión oficial con tono irónico: “¿Qué estás haciendo por la salud del pueblo? ¿Inversión? ¿Hospitales? No, algo mucho mejor. Se puede traer la chatarra médica que descartan en otros países, pero sin control”. Desde la Provincia sostienen que la prioridad debería ser fortalecer la infraestructura sanitaria con inversión directa.
La explicación del Ministerio de Salud y la ANMAT
Desde el Gobierno nacional salieron a respaldar la medida con argumentos técnicos. El ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, afirmó que la nueva normativa de la Anmat “ordena el régimen de importación y facilita el ingreso de equipamiento médico usado y reacondicionado, seguro y de calidad”. Según explicó, el objetivo es ampliar opciones para centros de salud pequeños que tenían dificultades para incorporar tecnología.
Lugones señaló que antes importar este tipo de equipos implicaba trámites complejos y mayores costos, lo que terminaba empujando a compras de tecnología más antigua. Con el nuevo esquema -indicó- se podrá acceder a equipamiento más moderno, mejorar diagnósticos y tratamientos y reducir derivaciones que demoran la atención de los pacientes.
Desregulación y cambios en los requisitos
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, detalló que la Resolución 224/26 de la Anmat modifica el sistema previo y amplía los actores habilitados para importar. Según explicó, la norma anterior limitaba la operatoria a importadores registrados y exigía reacondicionamientos específicos y autorizaciones previas que, a su entender, reducían la competencia.
Con el nuevo régimen, podrán participar fabricantes y empresas de service, no siempre será obligatorio reacondicionar si existe certificado de buen funcionamiento y, para productos de categorías I y II, alcanzará con un aviso en lugar de autorización previa. Para el Gobierno, esto implica “menos burocracia y más salud”, mientras que la oposición advierte riesgos de control y calidad. La discusión quedó instalada en el centro del debate sanitario e industrial.
