Boca sigue intentando encontrar estabilidad. Con la Copa Libertadores como gran meta, el Xeneize comenzó el Torneo Apertura con muchos vaivenes y sin regularidad. Cuando da señales de mejora, vuelve a fallar. Sin embargo, mostró una reacción en la Copa Argentina, mientras Juan Román Riquelme terminó de definir el plantel para encarar la temporada.
Con ese marco, Boca vivió una noche mágica en el norte argentino que superó cualquier expectativa previa. En su estreno oficial con la camiseta azul y oro, Adam Bareiro fue el gran protagonista indiscutido. Anotó los dos goles del triunfo 2-0 sobre Gimnasia de Chivilcoy, por los 32avos de final de la Copa Argentina. El delantero paraguayo de 29 años le dio la clasificación al equipo de Claudio Úbeda. Además, ingresó en un selecto grupo histórico del club.
Bareiro, debut histórico y alegría en Boca
La hazaña de Bareiro cobra una dimensión épica al analizar las estadísticas de la institución. Hacía más de tres décadas que un futbolista no debutaba en Boca convirtiendo por duplicado. El último en lograrlo había sido Alberto «Beto» Acosta en febrero de 1993. Anteriormente, solo leyendas de la talla de Diego Armando Maradona y Miguel Ángel Brindisi lo habían conseguido en un mismo partido de 1981. «No me comparen con ellos», bromeó el atacante tras el encuentro, visiblemente emocionado por su presente tras haber tenido un paso sin goles por su anterior club en Argentina.
Tras el partido, el goleador se sinceró sobre su deseo de triunfar en la Ribera. «Quería este debut, empezar así en Boca, para demostrarle a la gente que puedo rendir bien», remarcó el paraguayo. Además, destacó el papel fundamental de Juan Román Riquelme en su llegada: «A Román siempre le dije que tenía muchas ganas de venir… no dudé en ningún momento». Asimismo, le dedicó su actuación a su esposa Tamara, reconocida hincha de Boca.
Por su parte, el entrenador Claudio Úbeda se mostró sumamente satisfecho con la actuación del flamante refuerzo, asegurando que se lo vio «muy bien» y que fue «importante» para el desarrollo del juego. Con este doblete, Bareiro rompe su sequía personal y se posiciona como la carta ganadora de un Boca que, a pesar de haber sido superior, venía sufriendo por la falta de efectividad durante gran parte del año.
