Mientras Boca se prepara para su debut en Copa Argentina ante Gimnasia de Chivilcoy, una negociación inesperada comenzó a tomar fuerza puertas adentro. El protagonista es Lucas Blondel, quien ya manifestó su deseo de cambiar de aire ante la falta de continuidad.
El lateral perdió terreno en la consideración: primero quedó detrás de Juan Barinaga, luego sumó competencia con Marcelo Weigandt y ahora hasta el juvenil Dylan Gorosito aparece por delante. El escenario es claro: su ciclo parece agotado.
Huracán avanza y la decisión es de Riquelme
El club que levantó el teléfono fue Huracán, por pedido expreso de Diego Martínez, quien ya lo dirigió en Tigre y fue clave para su llegada a Boca. El jugador quiere reencontrarse con el entrenador que mejor lo potenció en su carrera.
Desde el entorno mediático aseguraron que “Riquelme tendrá la palabra final para concretar la salida de Lucas Blondel”, en una operación que no es sencilla. Entre Boca y Huracán no quedó la mejor relación dirigencial tras la salida de Martínez rumbo al Xeneize hace dos años.
Además, si el pase se concreta dentro del fútbol argentino, Boca no liberará cupo para incorporar en su lugar, lo que agrega un condimento extra a la decisión.
La postura del jugador
Blondel ya había destacado públicamente la influencia de Martínez en su evolución. “Con Diego aprendí mucho en Tigre… Martínez me ordenó y me trajo a Boca”, expresó en su momento, dejando en claro el vínculo que los une.
Ahora la pelota está del lado de Juan Román Riquelme. Boca necesita definir rápido si acepta la salida del lateral o si retiene a un jugador que, hoy por hoy, no tiene lugar asegurado en el once.
En plena competencia oficial, el Xeneize enfrenta una decisión que puede marcar su armado para lo que resta de la temporada.
